Equidad de género
Lema se sumó a Lily Cortez, Cristina Cerruto y Rosario Chávez, quienes, antes que ella, coronaron su carrera profesional con el grado máximo que prevé la jerarquía de una institución como la Policía cuya principal característica no era precisamente la equidad de género.La nueva generala...
Lema se sumó a Lily Cortez, Cristina Cerruto y Rosario Chávez, quienes, antes que ella, coronaron su carrera profesional con el grado máximo que prevé la jerarquía de una institución como la Policía cuya principal característica no era precisamente la equidad de género.La nueva generala señaló que asumió el máximo grado de la Policía luego de 31 años de servicio y tras haber ocupado cargos de comandante de la ex Brigada de Protección a la Familia, de Radio Patrulla 110 y de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico de La Paz, entre otros.Ahora bien, es innegable que un viejo aforismo sentencia que “una golondrina no hace la primavera”, pero también es cierto que “incluso el camino más largo comienza con el primer paso”. Entonces, que cuatro mujeres hayan alcanzado el grado de generala de la Policía Boliviana fortalece los primeros pasos hacia la construcción de la equidad de género, en un país como Bolivia donde todavía cada tres días una mujer es víctima de feminicidio y donde una estructura patriarcal es aún la muralla a ser derribada por la voluntad mayoritaria de las y los bolivianos.Es que la equidad de género se ejerce cuando los derechos, responsabilidades y oportunidades de los individuos no se determinan por el hecho de haber nacido hombre o mujer, sino por una igual apreciación de la dignidad que poseen todos los seres humanos, cuando existe un igual trato para ambos géneros y más allá de las diferencias físicas.En ese marco, nuestra Constitución Política del Estado prescribe que todas y todos los bolivianos tienen derecho a la igualdad, la inclusión, la libertad, el respeto, la justicia social, la igualdad de oportunidades, y la equidad social y de género.Y entre los fines y funciones esenciales del Estado se encuentra el desafío de constituir una sociedad justa y armoniosa, sin discriminación y con plena justicia social; una sociedad que garantice el bienestar, el desarrollo, la seguridad y la protección e igual dignidad de las personas en el marco del respeto mutuo.La Carta Magna prescribe que el Estado Plurinacional de Bolivia reconoce que todos los integrantes de la familia tienen igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, y explícitamente plantea la igualdad de derechos y deberes entre cónyuges como la base del matrimonio y de la familia.En ese contexto, sólo si asumidos plenamente y como norma de conducta cotidiana la universalidad e inviolabilidad de los derechos humanos fundamentales, apuntalaremos una democracia que garantice la vigencia de los derechos constitucionales, entre ellos el derecho al ejercicio de la equidad de género.Y si la Carta Magna prohíbe y sanciona toda forma de discriminación en razón de sexo, edad, cultura o cualquier otra condición por afectar el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos de toda persona en condiciones de igualdad; es menester fortalecer, con el mayor énfasis posible, la lucha por la vigencia plena de los derechos constitucionales.No es posible seguir soslayando que la gran diferencia entre los hombres y las mujeres en relación a la toma de decisiones o el poder, es la principal causa de la debilidad social y política de una sociedad, de la que es impulsora la pobreza. Además, la igualdad de género es un derecho del ser humano, pero las mujeres muchas veces no gozan de las mismas oportunidades ni de los mismos derechos que los varones, debido a las diferencias estructurales y la distribución desigual de poder. No obstante, el desarrollo de las estrategias para la promoción de la equidad entre los géneros no tiene como objetivo establecer en la sociedad un único modelo de relaciones entre género, sino que busca el igual acceso, tanto de mujeres como de varones, a los diferentes espacios y servicios que soliciten. Y es en este sentido, altamente plausible que la Policía Boliviana haya ascendido a su cuarta generala, en un mundo verde olivo dominado por generales.


