El feminicidio

“El feminicidio no es prioridad en la agenda política, y lo más preocupante es que se naturaliza. Desde la Defensoría del Pueblo no sólo nos referimos al dato, sino a las vidas que se pierden por la violencia patriarcal y machista”, señaló a La Razón Griselda Sillerico, adjunta de...

“El feminicidio no es prioridad en la agenda política, y lo más preocupante es que se naturaliza. Desde la Defensoría del Pueblo no sólo nos referimos al dato, sino a las vidas que se pierden por la violencia patriarcal y machista”, señaló a La Razón Griselda Sillerico, adjunta de Programas y Acciones Especiales de esa entidad.De las 19 mujeres asesinadas, cuatro fueron violadas antes de morir, mientras que en 2015 se había registrado un caso con esa agravante; tres murieron acuchilladas, tres estranguladas, dos ultimadas a puñetazos y puntapiés, y otras dos fueron golpeadas hasta la muerte.Respecto de la edad de las víctimas, los datos del Defensor del Pueblo señalan que nueve tenían entre 19 y 30 años (47%); cinco, entre 10 y 18 años (23%); dos, entre 31 y 59 años (11%); y otras dos eran mayores de 60 años.En los dos primeros meses de 2016, La Paz registra siete casos (36%), Cochabamba cinco (26%), Santa Cruz cuatro (21%), Potosí dos (11%) y Chuquisaca uno (5%).“Las consecuencias del feminicidio las viven las familias de las víctimas, hijos e hijas, y también padres y madres, quienes deben enfrentar esa estructura patriarcal de la justicia, que para muchas no llega, y para otras tiene un alto costo”, apuntó Sillerico.La violencia feminicida engloba a todas las formas de violencia contra las mujeres, y el feminicidio es el conjunto de hechos que muestran el extremo de la violencia contra ellas, es un proceso de exclusión de la mitad de la población que llega al asesinato, una de las formas más extremas de discriminación contra las mujeres en razón de género.La violencia contra las niñas y las mujeres constituye una violación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, ya que su práctica las limita total o parcialmente en el reconocimiento, goce y ejercicio de sus derechos y libertades.La violencia de género es un problema político y hoy se sabe –por experiencias, vivencias y estudios académicos– que existen diversas formas de violencia contra ellas en tres ámbitos generales: violencia física, violencia sexual y violencia psicológica.El feminicidio está conformado por el conjunto de hechos violentos misóginos contra las mujeres que implican la violación de sus derechos humanos, atentan contra su seguridad y ponen en riesgo su vida y, en casos extremos, culmina en una muerte violenta.En ese contexto, desde el 9 de marzo de 2013 –cuando se promulgó la Ley 348, para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia–, el Observatorio de Exigibilidad de los Derechos de las Mujeres y el Defensor del Pueblo han registrado 344 casos de feminicidio en Bolivia con una trágica y escalofriante cifra: una mujer asesinada cada 3,1 días.Empero, lo que llama poderosamente la atención es que pese a que la Ley 348 modificó el artículo 252 del Código Penal e incorporó del delito de feminicidio que castiga severamente al autor con una pena de presidio de 30 años sin derecho a indulto, el promedio del número de casos de feminicidio se mantiene constante.Es que uno de los aspectos que favorece a los feminicidas es la crónica retardación de justicia. Datos del Viceministerio de Justicia de 2014 señalan que sólo el 6% de los procesos abiertos en esa gestión finalizaron con sentencia, ya que el 94% habían sido transferidos como mora procesal para 2015. Así va nuestra justicia.Para que se dé el feminicidio concurren de manera criminal, el silencio, la omisión, la negligencia y la colusión de algunas autoridades encargadas de prevenir y erradicar esos crímenes que se multiplican cuando el Estado no crea las condiciones que den seguridad a las mujeres en su comunidad y en su casa, en los espacios de trabajo, de tránsito y de esparcimiento. Es decir, se permite el feminicidio cuando las autoridades no desempeñan con eficiencia sus funciones y la justicia no asume plenamente su rol de castigar a los criminales. Por eso el feminicidio también es un crimen de Estado. ¿No les parece?


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