Lucha contra el racismo

El Tribunal de Sentencia de Padilla (Chuquisaca) condenó este 2 de marzo a entre tres y seis años de cárcel a 12 personas acusadas de racismo, quienes torturaron y humillaron a un centenar de campesinos que el 24 de mayo de 2008 debían participar en Sucre de un acto junto al presidente Evo...

El Tribunal de Sentencia de Padilla (Chuquisaca) condenó este 2 de marzo a entre tres y seis años de cárcel a 12 personas acusadas de racismo, quienes torturaron y humillaron a un centenar de campesinos que el 24 de mayo de 2008 debían participar en Sucre de un acto junto al presidente Evo Morales.Los sentenciados fueron sindicados por el Ministerio Público de ser coautores de los delitos de asociación delictuosa, coacción agravada, vejaciones, torturas y lesiones graves en contra de los trabajadores rurales, cuyas imágenes con los torsos desnudos desvelaron un escenario de intolerancia racial que melló la dignidad humana.Grupos violentos vinculados al Comité Interinstitucional de Chuquisaca y a partidos políticos de oposición desbarataron ese día la concentración campesina y detuvieron por la fuerza a un grupo de ellos a quienes golpearon, obligaron a desnudarse y ponerse de rodillas en la plaza principal de la ciudad de Sucre.A los gritos de “Sucre se respeta c…”, universitarios y dirigentes cívicos quemaron las wiphalas y ponchos de sus víctimas. El gobierno tenía previsto entregar tractores y otros beneficios a los trabajadores rurales en un acto que debía desarrollarse en el estadio Patria.Bajo permanente amenaza, los indígenas fueron obligados a gritar “abajo Evo Morales, viva Savina Cuellar”, a la sazón gobernadora de Chuquisaca, y una vez que los llevaron a la plaza 25 de Mayo de Sucre, símbolo de la lucha contra el colonialismo español, fueron sometidos a los vejámenes.Entonces Bolivia deliberaba su nueva Carta Magna en la Asamblea Constituyente y el clima político estaba marcado por una profunda polarización entre grupos conservadores y los que impulsaban el denominado proceso de cambio.“Se hizo justicia en este caso que consternó al país y el mundo entero (...). Se ha sentado un precedente para que hechos como los acontecidos el 24 de mayo de 2008 no vuelvan a ocurrir”, dijo el fiscal de Chuquisaca, Roberto Ramírez, aunque Jaime Tapia, abogado de los sentenciados, anunció que apelará la sentencia en los plazos previstos por ley.Por los delitos de asociación delictuosa, coacción agravada, vejaciones, torturas y lesiones graves, Jaime Barrón, Jhon Cava, Savina Cuéllar, Fidel Herrera, Aydeé Nava, Epifania Terrazas, Jamil Pillco, Antonio Jesús, Álvaro Ríos y Franz Quispe fueron condenados a cumplir seis años de privación de libertad en el penal de San Roque.Mientras que a Cristian Flores y Juan Carlos Zambrana el tribunal los sentenció a tres años y tres meses de prisión; a Flavio Huallpa Flores y Rodrigo Anzaldo los absolvió de pena y culpa.Tras conocer el fallo de sentencia, la ex alcaldesa de Sucre, Aydeé Nava, se defendió asegurando que “nunca vamos a rendirnos, por eso estoy aquí presente defendiendo, toda la familia está sufriendo. He sido maltratada por este gobierno, este gobierno es racista, por eso persigue a los que piensan diferente”.Sin embargo, el fallo judicial no sólo fue destacado por el Defensor del Pueblo sino por la Oficina en Bolivia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) que valoraron la lucha contra el racismo y toda forma de discriminación.Ahora bien, el racismo y la intolerancia destruyen vidas y comunidades por medio de manifestaciones que atentan en contra de los principios fundamentales de igualdad y convivencia civilizada entre los hombres e incluso puede propiciar el odio étnico.Bolivia es un país cuya principal riqueza radica en la diversidad cultural que posee, un valor intrínseco para impulsar el desarrollo, la cohesión social y la identidad nacional. Es decir, su diversidad es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible.Por ello, las diferencias generadas por tal diversidad no pueden fomentar nunca más ideologías equivocadas como el racismo que se nutre de ideas de una supuesta superioridad de algún colectivo humano y la inferioridad de otro.En ese contexto y más allá de las interpretaciones políticas sobre la decisión del Tribunal de Sentencia de Padilla, el fallo que pronunció es una clara señal de que la democracia boliviana no tolera ni tolerará actitudes racistas, vengan de donde vengan, ya que luchar contra el racismo es tarea de todos, es defender la dignidad humana.


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