Muerte en el trabajo

Testigos del trágico hecho señalaron que al ver que sus tres compañeros no salían de la cámara de control de válvulas, un cuarto obrero intentó ingresar al habitáculo pero al comprobar que era imposible respirar, aunque logró salir se desmayó antes de ser auxiliado por vecinos de...

Testigos del trágico hecho señalaron que al ver que sus tres compañeros no salían de la cámara de control de válvulas, un cuarto obrero intentó ingresar al habitáculo pero al comprobar que era imposible respirar, aunque logró salir se desmayó antes de ser auxiliado por vecinos de Aranjuez e internado luego en el Hospital Arco Iris.El presidente de la estatal petrolera, Guillermo Achá, informó que la tragedia se precipitó luego de que los obreros de la empresa contratista Tecpetrol, que encara el tendido de una línea primaria de gas natural, manipularon incorrectamente “una válvula sin considerar la presión con la que estaba el ducto”.YPFB precisó después en su cuenta de Twitter que “se ha tenido un evento en la línea de gas de 8 pulgadas que llega a zona Sur de la ciudad de La Paz con una presión de 20 bares (sic)”. Es decir, una presión suficiente como para causar daños fatales a un ser humano.“Cuatro trabajadores de la empresa contratista que estaba realizando trabajos en una cámara donde tenemos todos los mecanismos de seguridad, han manipulado una válvula sin considerar la presión que tenía esa red primaria. Eso hizo que por la evacuación del gas y con la presión por esa válvula se tenga el lamentable deceso de tres personas”, insistió Achá.Es decir, de acuerdo con las explicaciones oficiales sobre el trágico hecho, los infortunados trabajadores perdieron la vida porque no habrían asumido correctamente las medidas de seguridad industrial para encarar ese tipo de emergencias.Una fuga de gas natural en un espacio cerrado puede producir asfixia, pues desplaza al oxígeno necesario para la respiración y cuando el aire desciende a menos del 16% las personas están expuestas a riesgo de asfixia y si desciende por debajo del 10% provoca la pérdida de conocimiento y luego la muerte. Esto es lo que pudo haber ocurrido.No obstante de la versión del presidente de la estatal petrolera, ¿acaso las empresas contratistas de YPFB, cuyos trabajadores están expuestos a ese tipo de accidentes, no están obligadas a garantizar la vida y proporcionarles información detallada y los medios materiales y técnicos más adecuados para reducir drásticamente los peligros que enfrentan los obreros en cada una de sus intervenciones?Y aunque la seguridad industrial siempre es relativa, ya que es imposible garantizar que nunca se producirá ningún tipo de accidente, la información sobre el dramático desenlace del hecho que comentamos señala que pareciera que las víctimas no tenían pleno conocimiento de las medidas preventivas que bien pudieron reducir al mínimo los riesgos y salvarles la vida.Por eso adquiere especial relevancia la prevención de los riesgos laborales y dotar a los trabajadores de los conocimientos y habilidades necesarias para acometer tareas sin que estén expuestos a determinados peligros y accidentes en su puesto de trabajo, sino que estén capacitados para hacer frente a todos aquellos en el caso de que se presentaran.La empresa contratista Tecpetrol ejecuta la etapa final de los trabajos de tendido de un gasoducto de ocho pulgadas y una longitud de 14 kilómetros entre El Alto y la zona de Aranjuez, en cuyo trayecto hay cuatro cámaras de seguridad con válvulas de seguridad.En ese contexto, no puede obviarse que muchas veces las empresas deciden no invertir en seguridad industrial para eventualmente ahorrar costos, lo que pone en riesgo la vida de sus trabajadores y, de igual forma, el Estado está obligado a fiscalizar si una empresa contratista asume o no las medidas que den seguridad máxima a sus trabajadores.Es decir, si la tragedia se llevó la vida de tres obreros que sólo cumplían con su deber para llevar el sustento a su familia que quedó desamparada, urge que se tomen todas las medidas de seguridad laboral e industrial para minimizar el peligro –siempre latente– de que ocurra otro accidente que cobre la vida de inocentes.


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