Un horrendo crimen
Tres jóvenes de entre 18 y 19 años de edad, presumiblemente miembros de una pandilla, cometieron un atroz delito que les marcará el resto de sus días; confesaron que violaron y luego asesinaron a Eulalia C.M., una anciana de 63 años de edad que vivía sola en la comunidad de Tajra, municipio...
Tres jóvenes de entre 18 y 19 años de edad, presumiblemente miembros de una pandilla, cometieron un atroz delito que les marcará el resto de sus días; confesaron que violaron y luego asesinaron a Eulalia C.M., una anciana de 63 años de edad que vivía sola en la comunidad de Tajra, municipio de Sipe Sipe, provincia Quillacollo del departamento de Cochabamba.Versiones de prensa desde la capital del valle señalan que para esconder su delito, los tres sujetos intentaron cercenar y luego incinerar el cuerpo de la víctima, pero al no poder consumar su macabro plan optaron por cavar un hoyo en el patio de la casa y allí sepultaron el cadáver de doña Eulalia.De los seis sospechosos aprehendidos, el Ministerio Público imputó a tres por los delitos de violación seguida de muerte, aunque la abogada de la Oficina Jurídica para la Mujer (OJM), Florinda Corrales, aseguró que el hecho se trata de un nuevo caso de feminicidio y pidió que el fiscal cambie la tipificación del delito.Según la jurista, Pamela, la hija de la víctima, “estaba preocupada porque su madre no contestaba el teléfono, por eso fue a la casa y encontró una ventana abierta, entró y la buscó, pero no la halló”.Entonces se dirigió al patio y llamó su atención un reciente movimiento de tierras y al escarbar el sitio encontró el cadáver de su madre que, según el informe médico forense, fue violada y golpeada hasta la muerte supuestamente con una pala.Por su parte, el director de la Fuerza de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Quillacollo, coronel Gualberto Díaz, dijo que los jóvenes, presuntos miembros de una Pandilla denominada Unión Juvenil de Suticollo, ingresaron a la casa de doña Eulalia por una ventana y no sólo robaron bebidas y dinero, sino que vejaron y asesinaron a la anciana, para luego deshacerse de su cuerpo.Pamela denunció que los jóvenes cortaron un brazo y el cuello de su madre, luego le prendieron fuego y finalmente enterraron su cadáver calcinado.Según el Código Penal, la violación es castigada por penas de cinco a 15 años de reclusión y agravada con cuatro a cinco años si se produjera la muerte de la víctima, en tanto que el feminicidio es sancionado con una pena de 30 años de cárcel sin derecho a indulto.El feminicidio engloba a todas las formas de violencia contra las mujeres y es el conjunto de hechos que muestran el extremo de la violencia contra ellas, es un proceso de exclusión de la mitad de la población que llega al asesinato, una de las formas más extremas de discriminación contra las mujeres en razón de género.La violencia contra las niñas y las mujeres constituye una violación de sus derechos humanos y de sus libertades fundamentales, ya que su práctica las limita total o parcialmente en el reconocimiento, goce y ejercicio de sus derechos y libertades.En el caso del Estado Plurinacional de Bolivia, el 9 de marzo de 2013 se promulgó la Ley 348, para Garantizar a la Mujeres una Vida Libre de Violencia, que sanciona a los infractores con hasta 30 años de cárcel sin derecho a indulto.Sin embargo, datos del Viceministerio de Justicia señalan que en promedio en las ciudades más pobladas de Bolivia, cada mes 10 mujeres son asesinadas por sus parejas, sumado a una enraizada retardación de justicia para procesar a los acusados por feminicidio.En tanto que el Observatorio Manuela, del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM), reportó 270 feminicidios en Bolivia, en el lapso de dos años y medio, de marzo de 2013 a octubre de 2015, período de vigencia de la Ley Integral 348.No obstante la dureza sancionatoria de la Ley Integral 348, en lo que va de este 2016 los casos de feminicidios constatan que en Bolivia la violencia contra la mujer se mantiene en números rojos que desnudan una peligrosa actitud de desprecio a la vida.En ese contexto, es cierto que toda persona acusada de un delito tiene derecho a ser presumida inocente mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley y en juicio público en el que se hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa, pero también es justo castigar con todo el peso de la ley a los autores de crímenes tan horrendos como la muerte de doña Eulalia.


