Subcomandante Marcos

El juez federal mexicano Juan Marcos Dávila decretó este martes la prescripción de una orden de aprehensión que enfrentaba desde 1995 el subcomandante insurgente Marcos y otros 12 miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), debido a que ha transcurrido el tiempo que...

El juez federal mexicano Juan Marcos Dávila decretó este martes la prescripción de una orden de aprehensión que enfrentaba desde 1995 el subcomandante insurgente Marcos y otros 12 miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), debido a que ha transcurrido el tiempo que establece el Código Penal Federal para la persecución de los delitos que se les imputaban, informó el portal digital del diario La Jornada.“Quedaron prescritos los delitos de terrorismo, sedición, portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército mexicano”, entre otros, por los que Marcos fue acusado el 9 de febrero de 1995, precisó mediante un comunicado el Consejo de la Judicatura Federal (CJF).Es decir, a partir del sobreseimiento, el subcomandante Marcos podrá reaparecer públicamente, ya que con el fallo judicial de prescripción la Procuraduría General de la República (PGR) quedó impedida de detenerlo.Aunque oficialmente no se conoce su verdadero nombre, Marcos, que fue identificado por el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) como Sebastián Guillén Vicente, también era acusado de “portación y transmisión” de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea mexicana, provocación de un ilícito y apología de un delito. El 1 de enero de 1994 y al frente del EZLN, Marcos se levantó en armas en contra del Estado mexicano en defensa de los derechos vulnerados de las comunidades indígenas de Chiapas, una de las regiones mexicanas con los mayores los índices de población indígena, pobreza y analfabetismo.La irrupción de la guerrilla zapatista desveló entonces las paupérrimas condiciones de vida de 3.5 millones de indígenas chiapanecos, de los cuales las dos terceras partes viven y mueren en el medio rural, la mitad no tienen acceso al agua potable, dos tercios carecen del servicio de alcantarillado y el 90% sobrevive con ingresos mínimos o nulos.Un legajo de cartas y manifiestos del subcomandante, publicados en 1998 por Editorial Planeta, expuso que de 100 niños indígenas que acuden a una escuela primaria, 72 no terminan el primer grado, que más de la mitad de las escuelas no ofrecen más que hasta el tercer grado y la mitad sólo tiene un maestro para todos los cursos que imparten. Además, Chiapas presentaba cifras muy altas de deserción escolar de niños indígenas debido a la necesidad de incorporar al niño a la explotación, ya que en cualquier comunidad indígena era común ver a niñas y niños en las horas de escuela cargando leña o maíz, cocinando o lavando ropa. En ese contexto social, el 1 de enero de 1994 y mientras entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá, con el que supuestamente México ingresaba a la modernidad, la guerrilla zapatista desnudó un país anclado en el pasado que condenaba a millones de seres humanos a la miseria. Fueron sólo 12 días de combate y los muertos se contaron por decenas no por centenares, pero fue suficiente para atraer la atención mundial. Luego vino la tregua, el diálogo. Y entonces emergió la figura de Marcos. Con el aura misteriosa que le dio su pasamontañas, su gorra, su inseparable pipa, su humor mordaz y, finalmente, su prosa, Marcos se convirtió en un referente mundial de la lucha contra la injusticia y como estandarte del movimiento zapatista.En 2006 la izquierda mexicana tuvo la posibilidad de llegar al poder con Andrés Manuel López Obrador, pero el movimiento zapatista decidió no apoyarlo. Entonces Marcos expuso la lógica zapatista sobre la izquierda: “Nosotros no tenemos que pensar a la izquierda desde arriba, sino desde abajo”. Pero ¿qué logró en sus años de lucha el zapatismo liderado por el subcomandante Marcos?Como dijera Immanuel Wallerstein, su primer logro fue haber sobrevivido a un Ejército mexicano que no pudo destruirlo en más de 20 años, no por la fuerza militar que el EZLN no posee, sino por la fuerza política interna de los pueblos indígenas de Chiapas y por la simpatía de los movimientos de liberación del resto del mundo.  El levantamiento de Marcos y los zapatistas fue el comienzo de la contraofensiva de la izquierda mundial contra los breves éxitos de la derecha mundial entre las décadas de los años 70 y 90, y desveló que existía una alternativa al capitalismo salvaje, aquella para construir un mundo relativamente democrático y relativamente igualitario.


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