La voluntad del pueblo
Los sondeos a boca de urna y el conteo rápido de las encuestadoras Ipsos Bolivia y Equipos Mori, señalan que la reforma parcial de la Constitución Política del Estado habría sido rechazada por un estrecho margen en el referéndum constitucional de este domingo 21 de febrero.Los sondeos a...
Los sondeos a boca de urna y el conteo rápido de las encuestadoras Ipsos Bolivia y Equipos Mori, señalan que la reforma parcial de la Constitución Política del Estado habría sido rechazada por un estrecho margen en el referéndum constitucional de este domingo 21 de febrero.Los sondeos a boca de urna de Ipsos otorgaron al NO una victoria con el 52.3% de los sufragios respecto del SÍ que habría alcanzado el 47.7%; mientras que el conteo rápido realizado por Equipos Mori dio al NO el 51% de los votos y al SÍ el 49%.Según ambas encuestadoras, la opción del SÍ se habría impuesto en los departamentos de La Paz, Cochabamba y Oruro, mientras que el NO en Santa Cruz, Potosí, Chuquisaca, Tarija, Beni y Pando.Para el primer referéndum constitucional de la historia de Bolivia fueron habilitados 6.243.079 electores en 29.224 asientos electorales y en circunscripción nacional, de los cuales habrían acudido a las urnas al menos el 88%, uno de los porcentajes más altos de participación electoral en América Latina.Apenas se difundieron los resultados de los sondeos, la oposición política no sólo demandó que el gobierno los reconozca como definitivos, sino que denunció que en caso de que al final del conteo oficial del Tribunal Supremo Electoral gane el SÍ, Morales habría cometido irregularidades. Desde el bando oficialista, el vicepresidente Álvaro García Linera descalificó la posición opositora y aseguró que “hablar de fraude electoral es una actitud chicanera”, lo que evidencia la polarización política que ahora vive Bolivia después del referéndum.En criterio del segundo mandatario, el resultado extraoficial dado a conocer por las dos encuestadoras sobre la repostulación de Evo para un cuarto mandato –el tercero con la actual Carta Magna– registra un “empate técnico” que podría sufrir una “radical modificación” cuando se conozcan los resultados oficiales.Morales asumió el poder en enero de 2006 con el 53.72% de los votos; dos años después fue ratificado en un referéndum revocatorio con el 67.43%; en 2009, con la nueva Carta Magna, volvió a ser electo Presidente con el 64.22% de los sufragios y en octubre de 2014 con el 61,36%.Empero, ¿qué factores incidieron para la polarización del electorado y la muy posible primera derrota electoral del MAS, pese a que la campaña por el SÍ tuvo en Evo a su principal figura política de referencia?En ese contexto, el referéndum sobre la reforma parcial de la Constitución permitió a una variopinta oposición –apenas unida en torno al NO a una nueva postulación de Morales– aglutinar el descontento de gran parte del electorado boliviano con Evo, por la presunta corrupción de dirigentes sociales y de estrechos ex colaboradores del Jefe de Estado en el caso del Fondo Indígena.Además, en la recta final de la campaña política, un nuevo factor se sumó en contra del oficialismo: la toma violenta y quema del edificio de la Alcaldía de El Alto que dejó un saldo fatal de seis muertos y 18 heridos y que fue atribuida por la oposición a dirigentes alteños vinculados al MAS, aunque el gobierno negó ese extremo.A Evo no le alcanzó –al menos en el conteo extraoficial– el hecho de que bajo su gobierno Bolivia alcanzó el mayor cambio social y económico de su historia reciente, es decir, su buena gestión no pudo paliar el voto castigo de un gran sector de la población.A esto se suma la soberbia de algunos funcionarios, como del viceministro de Régimen Interior, Marcelo Elío, quien, en vez de solidarizarse con las víctimas de la quema de la Alcaldía alteña, politizó esa tragedia acusando a la oposición de un supuesto “auto atentado”.Ahora bien, ya pasó el referéndum y el pueblo dio su veredicto, pero ante el apretado y todavía extraoficial triunfo opositor, sería apresurado asegurar hoy que se impuso la opción por el NO. Habrá que esperar el conteo del último voto para que el Tribunal Supremo Electoral dé a conocer los resultados oficiales e inapelables que dejó la consulta popular. Sólo entonces todos los bolivianos, entre ellos oficialistas y opositores, masistas y no masistas, estarán obligados a acatar la sentencia de las urnas que, en definitiva, es la voz soberana del pueblo.


