El muro de Trump
El papa Francisco aseguró este jueves que el multimillonario Donald Trump, precandidato a la nominación del Partido Republicano a la Presidencia de Estados Unidos, no puede considerarse “cristiano” por su promesa de construir un gran muro en la frontera con México que evite el ingreso de...
El papa Francisco aseguró este jueves que el multimillonario Donald Trump, precandidato a la nominación del Partido Republicano a la Presidencia de Estados Unidos, no puede considerarse “cristiano” por su promesa de construir un gran muro en la frontera con México que evite el ingreso de inmigrantes.“Una persona que quiere construir muros y no puentes, no es cristiana”, afirmó el Pontífice en su avión de regreso a Roma, al responder a una pregunta sobre la posición antiinmigración del candidato ultraconservador en las primarias republicanas, en declaraciones recogidas por el portal www.hispantv.com.El magnate, que lidera las encuestas y viene de ganar las primarias en New Hampshire, criticó en una entrevista al Papa, cuestionando sus posiciones “por ser políticas” y prometió –si es elegido presidente– la construcción de un muro para sustituir la valla actual entre México y Estados Unidos.Además, en un debate televisivo de la cadena ABC entre los aspirantes republicanos, celebrado el pasado 6 de febrero, desveló que de llegar a la Casa Blanca “restablecería el ahogamiento simulado y un infierno mucho peor que eso”.El ahogamiento simulado es un cruel método de interrogación instaurado por el ex presidente George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y prohibido por el actual dignatario, Barack Obama, poco después de llegar al poder en 2009.En ese contexto y ante las acusaciones de Trump, el Vaticano aclaró que Francisco no hablaba como un líder político, sino “como un hombre de fe”. “La política no es el oficio del Papa. Es un hombre de fe. Pero no hay que sorprenderse si su mensaje pastoral tiene repercusiones políticas y sociales”, anotó el padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano.El líder de la Iglesia Católica denunció en México la “tragedia humana” que sufren los migrantes cuando huyen de la violencia y la pobreza de sus países, en una misa oficiada antes de su regreso a Roma justamente en el punto de la frontera entre México y Estados Unidos, por donde pasan millares de indocumentados en busca de una vida mejor y donde Trump desea edificar el muro.El muro propuesto tendría entre 10 y 12 metros de altura y servirá para impedir el tráfico de drogas y la llegada a Estados Unidos de indocumentados desde México y de otros países latinoamericanos. Y aunque resulte difícil de creer, Trump promete a sus electores que será el gobierno mexicano el que financie la obra.Los comicios presidenciales de Estados Unidos se llevarán a cabo el próximo 8 de noviembre. Los votantes seleccionarán a los miembros del Colegio Electoral, quienes elegirán al nuevo presidente que relevará a Barack Obama el 20 de enero de 2017.La victoria arrasadora de Trump en las primarias del Estado de New Hampshire la semana pasada abre la clara posibilidad de que acabe siendo el candidato del Partido Republicano para noviembre y, por qué no, asuma en enero la Presidencia de Estados Unidos.Según John Carlin, columnista del diario español El País, Trump no sólo se ha presentado como un candidato anti élite sino que ha utilizado el viejo truco de asustar a la gente para después postularse como el héroe protector que la va a salvar.Para el magnate, todos los inmigrantes latinoamericanos son “violadores”, “narcotraficantes” o “asesinos” y él construirá un muro para impedir su entrada, el terrorismo islámico representa un peligro mortal y él prohibirá la entrada de todos los árabes y musulmanes, y restaurará la tortura como método de interrogación.En ese contexto, las palabras del papa Francisco son una cruda advertencia sobre la intención del aspirante de marras de criminalizar a las personas que salen de sus países expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado, en muchos casos producto de las políticas que impulsa Washington. Ahora bien, el problema no es Trump, quien está en su derecho de ser un vulgar, cínico y narcisista megalómano, cualidades que compartirá con otros seres que se han enriquecido como él con la compra y venta de propiedades inmobiliarias.El problema son los millones de estadounidenses que creen que Trump es la persona indicada para asumir el cargo político y militar más influyente del planeta en una época de alarmante incertidumbre económica y creciente inseguridad global.


