La quinua boliviana

Perú se consolidó en 2015 como el primer exportador de quinua del mundo y desplazó a Bolivia al segundo lugar, ya que exportó 34.745 toneladas por un valor de 196 millones de dólares, mientras que nuestro país, en ese mismo periodo, vendió a los mercados internacionales 29.505 toneladas...

Perú se consolidó en 2015 como el primer exportador de quinua del mundo y desplazó a Bolivia al segundo lugar, ya que exportó 34.745 toneladas por un valor de 196 millones de dólares, mientras que nuestro país, en ese mismo periodo, vendió a los mercados internacionales 29.505 toneladas valuadas en 107,7 millones de dólares.Hasta 2014, Bolivia ostentaba el primer lugar en el ranking de los países productores y exportadores de quinua. Datos del INE señalan que hace dos años las exportaciones bolivianas del grano alcanzaron 196,6 millones de dólares, respecto de 187 millones de dólares del Perú.Según el Ministerio de Agricultura y Riego del Perú, este país también se convirtió en el primer productor mundial de quinua en 2015 con 105.621 toneladas cosechadas, desplazando así a Bolivia al segundo peldaño.Asimismo, este 25 de enero el ministro boliviano de Desarrollo Rural y Tierras, César Cocarico, citado por el diario El Día, adelantó que la producción de quinua boliviana en 2016 caerá de manera sustancial, aunque no precisó en qué porcentaje.Ahora bien, un análisis de Andean Naturals de 2014, desvela que una de las razones por las que Perú tomó la delantera es que desde mediados de 2013 los exportadores peruanos se benefician con fuertes incentivos estatales en costos para las empresas exportadoras y libre arancel para enviar quinua a Estados Unidos, lo que les permitió ofertar el grano a precios más bajos en los mercados internacionales.Esa contracción de precios se explica por la presencia de un mayor volumen de quinua peruana cultivada industrialmente y de manera no orgánica. Además, por un crecimiento en la demanda masiva no especializada y basada esencialmente en la competitividad por el precio y sin distinción de la calidad o valores adicionales, vale decir, no orgánica.Entre enero y noviembre de 2015, el precio promedio de la tonelada métrica de quinua real boliviana era de 4.969 dólares, mientras que la tonelada métrica del grano peruano se cotizaba 4.259 dólares, es decir, 710 dólares menos. A esto se suma el hecho de que la producción de quinua en el Perú cuenta con ventajas comparativas que otros países productores, como Bolivia, no poseen. Según el Ministerio de Agricultura y Riego del Perú, gran parte de la quinua peruana se cultiva y cosecha en tierras productivas ubicadas en la costa, a nivel del mar, lo que amplía la frontera agrícola para ese cultivo ancestral y se traduce en menores costos logísticos para acceder a las rutas del comercio mundial del grano.En ese contexto, otro factor substancial que afectó a la producción de quinua es la carencia de sistemas de riego, sumado a una prolongada y severa sequía que desde finales de 2015 castiga a las regiones bolivianas productoras del grano.De acuerdo con la gerente General de la Cámara Boliviana de Exportadores de Quinua y Productores Orgánicos (Cabolqui), Paola Mejía, aunque la quinua boliviana es de mejor calidad que la peruana, “el cliente prefiere obtener quinua a un menor precio, aunque sacrifique la calidad”.¿Y qué debe hacer Bolivia para recuperar el primer lugar en la producción de quinua? El desafío del Estado, en alianza con los productores nacionales, es ejecutar políticas de mediano y largo aliento que fomenten la producción del grano e implementen sistemas de riego en las regiones productoras.Además, Bolivia debería posicionar un nicho de mercado con un producto de certificación de origen, para que la producción de quinua sea reconocida por su alta calidad y no dependa de la diferenciación de su precio que conlleva desigualdad en el mercado.También resulta crítico que el mercado mundial distinga y valore la quinua real boliviana respecto de otras variedades, para así posicionar un nicho de demanda exclusiva que garantice la estabilidad en los volúmenes de venta.Actualmente, el mercado internacional de la quinua no diferencia la semilla boliviana de otras variedades cuyo cultivo es de menor costo, por lo que la mayor parte de los compradores no está dispuesta a pagar precios de calidad premium.Por todo ello, los productores bolivianos deben apuntar al segmento de mercado que sí valora el producto orgánico. Sólo así Bolivia podrá recuperar en un plazo perentorio el liderazgo mundial en la producción y exportación de quinua. ¿No les parece?


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