Cada boliviano consume más gaseosas que leche al año

La OPS alerta que mientras en el 2000 el consumo per cápita de gaseosas era de 37.2 litros en Bolivia, en 2013 ese índice subió a 94.2 litros, lo que constituye una tendencia creciente que pone en riesgo la salud de la población que habitualmente consume esas bebidas ultra procesadas....

La OPS alerta que mientras en el 2000 el consumo per cápita de gaseosas era de 37.2 litros en Bolivia, en 2013 ese índice subió a 94.2 litros, lo que constituye una tendencia creciente que pone en riesgo la salud de la población que habitualmente consume esas bebidas ultra procesadas. Respecto de la ingesta de gaseosas en otros países latinoamericanos, un informe de la firma de investigación de mercados Euromonitor Internacional de 2013 señala que Argentina lideraba el consumo regional de gaseosas con 144 litros per cápita, seguido por México con 142, Chile con 138 litros y Uruguay con 115 litros entre los países con más alto consumo. Mientras que Perú con 54 litros por persona, Venezuela con 62 litros y Ecuador con 63 litros se encontraban entre las naciones latinoamericanas con los índices más bajos de consumo de las bebidas ultra procesadas. Según ese informe, Bolivia ya presentaba un alto índice de 87 litros de gaseosas per cápita. Respecto de los productos lácteos, en junio de 2015 el director de Pro Bolivia, Javier Escalante, aseguró que nuestro país registra un consumo de 58.4 litros de leche por persona al año, lo que equivale a un vaso diario, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) como mínimo recomienda la ingesta de 182 litros de leche, es decir, tres vasos por día. No obstante, el promedio del índice de consumo de lácteos en Bolivia todavía se encuentra lejos de los niveles de ingesta en varios países de América Latina, aunque las autoridades bolivianas prevén que para el 2025 el consumo de lácteos se incrementaría a 120 litros por persona. Según el estudio “Situación de la Lechería en América Latina y el Caribe en 2011” de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Federación Panamericana de la Lechería (Fepale) señala que en Uruguay y Argentina la ingesta de leche supera los 200 litros per cápita al año, en Costa Rica y Brasil se encuentra entre los 150 y 200 litros, mientras que Chile, Colombia, Ecuador, Venezuela y México se acercan a los 150 litros por persona. El representante de la OPS en Bolivia, Luis Leanes, informó al diario Página Siete que el último estudio “Alimentos y bebidas ultra procesados en América Latina: tendencias, efectos sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas”, que fue elaborado entre 2000 y 2013, muestra que en 13 años el incremento de consumo de gaseosas por cada boliviano casi se triplicó. Explicó que con el 105% de incremento, Bolivia se ubica en el segundo lugar de los 17 países de la región donde se consumen más bebidas gaseosas. En primer puesto está Uruguay, país que reportó un incremento del 172%. Además la publicidad de las bebidas azucaradas y de los productos con azúcar está dirigida al público infantil, lo que agrava aún más la situación creándoles el hábito de consumir azúcar desde edades tempranas. El verdadero peligro del creciente consumo de gaseosas o bebidas ultra procesadas es que afecta gravemente a la salud, porque incrementa la obesidad y el sobrepeso y, por consiguiente, el índice de muertes por Enfermedad No Transmisibles (ENT) como la diabetes y los males cardiovasculares. El consumo de gaseosas hace que el azúcar que contiene pase rápidamente a la sangre y no lentamente como cuando una persona ingiere una fruta. Estos picos que genera la gaseosa hacen al organismo resistente a la insulina, dañan células del páncreas y la persona termina con una resistencia a la insulina, es decir, con una diabetes tipo 2. Por ello, es hora de cambiar los hábitos dañinos, es hora de llevar una dieta balanceada, que no deje de lado ningún alimento necesario para nuestro cuerpo, es decir, que incluya vegetales, frutas, carnes blancas, legumbres, fibra y mucho líquido que no sea una gaseosa.


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