Policías corruptos

El relato se parece al argumento de una novela de crónica roja, pero la realidad nos señala que no, porque desnuda una estrecha relación entre delincuentes y policías corruptos, entre quienes ejercen violencia criminal contra la sociedad y aquellos que deberían protegerla, entre ladrones que...

El relato se parece al argumento de una novela de crónica roja, pero la realidad nos señala que no, porque desnuda una estrecha relación entre delincuentes y policías corruptos, entre quienes ejercen violencia criminal contra la sociedad y aquellos que deberían protegerla, entre ladrones que atentan contra la seguridad de las personas y agentes del orden que deberían proporcionarla.Aquella escena, captada por una cámara de la Red Unitel, ocurrió la madrugada del miércoles 9 de septiembre en la calle Manco Kápac –cerca de la plaza Eguino– de la ciudad de La Paz, y sus protagonistas fueron Germain Arce Ramos, conocida como la “Choca”, de 29 años; un varón, posiblemente colombiano; y dos policías: el sargento David Morales y el suboficial Remigio Mamani.La noticia sobre el asalto fue difundida antes de las 07.30 del mismo día y un terremoto sacudió las estructuras de la Policía Boliviana y cuyas réplicas pusieron en jaque una imagen ya deteriorada de la institución llamada por ley precisamente a dar seguridad y proteger a los ciudadanos del accionar de los criminales.Fue tal el escándalo desatado que al promediar esa mañana, el comandante General de la Policía Boliviana, general Édgar Téllez lideró un allanamiento a la Estación Policial Integral (EPI) de San Pedro, donde un representante del Ministerio Público ordenó la aprehensión de los dos policías corruptos y la requisa de la patrulla policial.La “Choca” y los dos policías fueron imputados por los delitos de robo agravado, uso indebido de bienes del Estado, cohecho pasivo e incumplimiento de deberes y puestos a disposición de un juez cautelar y la juez Anticorrupción, Cinthia Delgadillo, determinó el viernes que Mamani sea encarcelado preventivamente este lunes en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro, Morales en la cárcel de San Pedro y la “Choca” en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes, éstas ubicadas en La Paz.Ahora bien, sería faltar a la verdad afirmar que todos los policías mantienen vínculos con antisociales, sin duda existen policías decentes y son la mayoría, pero que un canal de televisión sorprenda a policías y ladrones en plena comisión de un hecho delictivo, confirma que al interior de la institución del orden hay efectivos que conviven con criminales a los que deberían combatir.¿Qué hubiera ocurrido si Unitel no captada las imágenes que provocaron un sismo en la ya deteriorada imagen policial? Lo más probable es que la “Choca”, su “amigo” y los dos policías acusados de corrupción seguirían “trabajando” (robando) en su peculiar forma de “hacer cumplir la ley”.Desde el 24 de junio de 1826, la Policía Boliviana es la fuerza de seguridad del Estado boliviano y tiene la misión específica de la defensa de la sociedad y la conservación del orden público mediante el cumplimiento de las leyes en el territorio nacional.No obstante, en mayo de 2011 y en Palacio de Gobierno el propio presidente Evo Morales desveló que al interior de la Policía Boliviana se cobijan corruptos que incluso utilizaban 14 códigos para cometer delitos como el cobro de dinero para agilizar trámites policiales, cambio de destinos o para mantenerse en cargos donde hacer cobros indebidos. Y si esa acusación provino del Jefe de Estado, por algo será; es decir, si el río suena es que piedras trae.Además, la ministra de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, Lenny Valdivia, reveló que un estudio realizado por su despacho corroboró que existe corrupción en la institución policial y una resistencia de sus integrantes a que sea reformada.En ese contexto, lo que corresponde a las autoridades judiciales es aplicar la ley con todo su rigor a quienes resulten culpables de los delitos por los que ahora son procesados, y al Gobierno nacional asumir acciones concretas para iniciar de una vez por todas, la reestructuración de la institución del orden, pese a quien pese, porque tal como está la Policía, la pregunta es: Y ahora ¿quién podrá defendernos de policías corruptos?


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