Oscuros nubarrones sobre Bermejo, ¿se viene una crisis?
Kilómetros y kilómetros de cañaverales han empezado a perderse porque ya no serán cosechados. Y más de una voz en la zona da por seguro que por primera vez en la historia regional no habrá zafra. Es decir, que la principal y emblemática industria bermejeña, y una de las más importantes...
Kilómetros y kilómetros de cañaverales han empezado a perderse porque ya no serán cosechados. Y más de una voz en la zona da por seguro que por primera vez en la historia regional no habrá zafra. Es decir, que la principal y emblemática industria bermejeña, y una de las más importantes del departamento, bordea el colapso.La crónica disputa de intereses entre los empresarios cañeros y los trabajadores del ingenio azucarero llegó a un nivel suicida de intransigencia. A algunos de los protagonistas pareciera importarles poco si este año empresarios, ingenio, zafreros y en general todo Bermejo pierden su principal ingreso. Claro, la diferencia se halla en que algunos perderán algo, otros mucho, y es posible que haya quienes lo pierdan todo. En suma, parecemos asistir a una crisis social y económica atizada por extrañas (in) conductas políticas.Es claro que desde el sector empresarial se apuesta a imponer una definitiva vuelta de tuerca sobre el funcionamiento del ingenio. Éste, administrado por los trabajadores desde hace décadas, está afectado por diversos bloqueos, incluidos los físicos que impiden que cualquier productor entregue materia prima. Pero claro, también el ingenio azucarero está bloqueado por polémicas cuanto serias fallas administrativas que lo dejaron colmado de problemas económicos. Por ello, las negociaciones para fijar precios y pagos parecieron más una antología de chantajes, expresiones de soberbia, autosuficiencia y amenazas.Al final, la zafra, que debía empezar idealmente en mayo, que entre lío y lío anuales iniciaba en julio, no empezó ni en septiembre. A estas alturas, hectáreas y hectáreas de los cañaverales florecen, es decir, ya dejan de ser aptas para la cosecha. Y parece haberse iniciado la cuenta regresiva para la llegada de las lluvias, nubarrones cada vez más oscuros, así lo anuncian. En el momento en que empiecen las precipitaciones, la crisis se habrá consumado.Para Bermejo, hasta hoy, la única y polémica alternativa económica ha sido el contrabando de mercadería. Pero en estos tiempos de bajones cambiarios, hasta esa opción se halla debilitada. Por lo tanto, los problemas que amenazan se cargan en nubarrones tanto o más oscuros que los naturales. Cerca de 8 mil o más personas humildes perderán los ingresos que anualmente captan gracias a la zafra. Allí suman migrantes zafreros, pequeños empresarios cañeros, cientos de transportistas, vianderas, proveedoras, etc. Familias íntegras soportarán el colapso, varias de ellas hoy ya buscan alternativas.Los tradicionales mercados del azúcar y el alcohol bermejeños son y serán reemplazados no sólo por la industria cruceña, sino por la argentina. Se iniciará así todo un caldo para problemas, conflictos, corrupción, etc. Y, sin duda, habrá una sentida baja de ingresos institucionales.Sin duda, de este río revuelto surgirá una aguda disputa para liquidar definitivamente al ingenio. Entonces emergerá la mano de los verdaderos atizadores del colapso que apuestan a un gran golpe económico a su favor.Resulta a todas luces una conducta criminal e inhumana, una vergüenza indignante. El derroche de un recurso y la desgracia de miles de personas sólo en aras de burdos intereses personales. Y, sin duda, resulta un aplazo para diversas autoridades de todos los niveles estatales y todas las gestiones. Esperemos que, en lo que queda y para lo que queda, antes de la tormenta, Gobernación y Gobierno puedan hacer algo por Bermejo y su emblemático ingenio.


