Golpe a los “fondos buitre”

La resolución –el resultado de más de un año de trabajo diplomático– dejó al descubierto una división global en el manejo de las finanzas internacionales, porque contó con el respaldo del mundo emergente y el rechazo de la amplia mayoría de naciones desarrolladas.El texto presentado...

La resolución –el resultado de más de un año de trabajo diplomático– dejó al descubierto una división global en el manejo de las finanzas internacionales, porque contó con el respaldo del mundo emergente y el rechazo de la amplia mayoría de naciones desarrolladas.El texto presentado por Sudáfrica en nombre del G-77 + China fue aprobado por 136 votos a favor, seis en contra y 41 abstenciones. Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Canadá y Japón, cinco de los siete miembros del G-7, e Israel, rechazaron la propuesta. Grecia, sumida en una profunda crisis financiera, el resto de Europa y junto con otros países desarrollados como Corea del Sur, Australia o Nueva Zelanda se abstuvieron. En América Latina, México y Colombia se sumaron a la abstención.Entre los principios impulsados por Argentina para la restructuración de la deuda de los países, destacan el que un Estado soberano tiene derecho a elaborar sus políticas macroeconómicas, incluida la reestructuración de su deuda soberana, derecho que no debe verse frustrado ni obstaculizado por medidas abusivas.El principio de que el deudor soberano y todos sus acreedores deben actuar de buena fe implica su participación en negociaciones constructivas de reestructuración de la deuda soberana y en otras etapas del proceso con el propósito de restablecer la sostenibilidad de la deuda y el servicio de la deuda de manera rápida y duradera.El principio de la imparcialidad exige que todas las instituciones y agentes involucrados en las reestructuraciones de la deuda soberana sean independientes y se abstengan de ejercer toda influencia indebida en el proceso.Además, el principio del trato equitativo impone a los Estados la obligación de abstenerse de discriminar a los acreedores, a menos que la diferencia de trato esté justificada conforme a derecho, sea razonable y se corresponda con las características del crédito, garantice la igualdad entre los acreedores y sea examinada por todos ellos.El principio de la sostenibilidad significa que las reestructuraciones de la deuda soberana deben realizarse de manera oportuna y eficiente, preservando los derechos de los acreedores y a la vez promoviendo el crecimiento económico sostenido e inclusivo, minimizando los costos económicos y sociales, garantizando la estabilidad del sistema financiero internacional y respetando los derechos humanos.Los “buitres” son fondos de inversión que especulan con deuda de países comprando bonos a precios de remate que luego cobran por cifras millonarias.Argentina logró, en dos procesos realizados en 2005 y 2010, que el 92.4 de sus bonistas aceptara reestructurar los pagos con rebajas de hasta el 75%, lo que le permitió salir de la cesación de pagos en que había ingresado durante la crisis económica de 2001.Un minoritario porcentaje de los acreedores, formado por “fondos buitre” se negó a negociar y el 2014 el 1% de ellos obtuvo un triunfo en tribunales de Estados Unidos que le exigieron a Argentina pagar esta deuda al contado y de inmediato.Desde entonces Argentina quedó envuelta en un litigio internacional por la reestructuración de su deuda soberana que no ha culminado, pero que este jueves consiguió un importante respaldo en las Naciones Unidas.Y no obstante que el pronunciamiento mayoritario de la ONU en contra de los “fondos buitre” posiblemente no altere las reglas de juego en el manejo de la deuda externa en el mundo de las finanzas, se trata de una declaración que será un punto de referencia ineludible, un freno a los “buitres” y especuladores de la deuda externa que nos hacen dependientes.Por ello, la victoria de Argentina en la ONU es la victoria de la inmunidad soberana de los Estados frente a los tribunales extranjeros, es la victoria de las mayorías en los procesos de reestructuración de la deuda externa, es la victoria de los pueblos y es un golpe a los “fondos buitre”.


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