Un fallo histórico
Se trata de una resolución que pondrá fin al incidente y excepción preliminar que interpuso Chile, porque a su juicio ese alto tribunal de justicia no sería competente para tratar la demanda boliviana, dado que todos los problemas derivados de la Guerra del Pacífico habrían sido zanjados...
Se trata de una resolución que pondrá fin al incidente y excepción preliminar que interpuso Chile, porque a su juicio ese alto tribunal de justicia no sería competente para tratar la demanda boliviana, dado que todos los problemas derivados de la Guerra del Pacífico habrían sido zanjados por el Tratado de Paz y Amistad de 1904.El fallo será leído por el presidente de la CIJ, Ronny Abraham, en el Palacio de la Paz de La Haya a las 15.00 horas de Holanda (09.00 hora boliviana), en presencia de los 15 jueces que la conforman, los agentes de Bolivia, Eduardo Rodríguez Veltzé, y de Chile, Felipe Bulnes, notificados el miércoles por el secretario de la CIJ, Philippe Couvreur, y delegaciones de ambos países.Desde 2006, el gobierno del presidente Evo Morales dialogó sobre una salida al mar con tres mandatarios chilenos: Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, pero esas conversaciones sirvieron sólo para que Santiago dilate indefinidamente una solución concreta a la demanda marítima boliviana.Y frente a esa permanente conducta dilatoria, el incumplimiento de acuerdos y la inobservancia chilena del Tratado de 1904, el 24 de abril de 2013 Bolivia demandó a Chile ante la CIJ para que este alto tribunal declare que fruto de ofrecimientos formales efectuados por presidentes y gobiernos chilenos, Bolivia adquirió derechos expectaticios que le permitan una salida soberana a las costas del océano Pacífico.Es decir, Bolivia demanda que la CIJ obligue a Chile a negociar de buena fe un acceso soberano al mar sobre la base de las propuestas unilaterales expresadas anteriormente, y sin poner en tela de juicio la vigencia del Tratado de 1904.En ese contexto, los alegatos orales por la objeción preliminar chilena se cumplieron entre el 4 y el 8 de mayo pasados ante ese alto tribunal de justicia de las Naciones Unidas, oportunidad en la que ambos equipos jurídicos expusieron y defendieron sus argumentos. Bolivia sostuvo que la CIJ es competente para conocer y tratar la demanda marítima, mientras que Chile objetó esa facultad. Ahora bien, los magistrados de la Corte Internacional de Justicia podrían pronunciarse por uno de tres fallos posibles, según el análisis que hicieron en los últimos cuatro meses luego de escuchar los alegatos de bolivianos y chilenos.El primer escenario –el que más favorece a Bolivia– es que los jueces rechacen la excepción preliminar presentada por Chile y den paso al examen de fondo de la demanda marítima. En esta etapa, ambos países deberían presentar documentos respecto de la petición boliviana de negociar con Chile una salida soberana al océano Pacífico.El segundo escenario –el que espera Chile– es que los jueces acepten la excepción preliminar presentada por este país. En ese caso, la Corte no conocerá los argumentos de fondo y se limitará a señalar que no es de su competencia la demanda planteada por Bolivia. En este escenario están puestos todos los esfuerzos del equipo jurídico de Chile.Un tercer escenario que también favorecería a Bolivia se presentaría si la Corte posterga la resolución. Es decir, que la CIJ decida entregar un veredicto de aceptar o denegar su competencia solo cuando se conociera la sentencia definitiva, lo que significaría la apertura del proceso hasta su sentencia final e inapelable.A dos semanas de escuchar un fallo que será histórico por las implicancias que conllevará para las futuras relaciones entre ambos países, Bolivia espera sin triunfalismos que los jueces de La Haya asuman la decisión correcta, un fallo que represente el primer paso para reparar la gran injusticia que enclaustra a más de 10 millones de bolivianos.Lo que espera Bolivia de Chile lo comparte la comunidad internacional y, parafraseando al papa Francisco, un diálogo franco y abierto, un diálogo que construya puentes y no levante muros, porque todos los problemas, por más espinosos que sean, tienen soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas.


