Aylan Kurdi tenía 3 años
La trágica muerte del pequeño, de su hermano mayor, de su madre y de otros 14 refugiados de 23 personas que viajaban en ambas embarcaciones que habían partido por separado de Akyarlar, sacudió la conciencia de un mundo que parece mirar inconmovible el drama inhumano que sufren miles de...
La trágica muerte del pequeño, de su hermano mayor, de su madre y de otros 14 refugiados de 23 personas que viajaban en ambas embarcaciones que habían partido por separado de Akyarlar, sacudió la conciencia de un mundo que parece mirar inconmovible el drama inhumano que sufren miles de refugiados sirios que buscan conseguir asilo en Europa, su única vía de huida de la guerra que desde hace 4 años arrasa su país.El papá de Aylan, Abdulá Kurdi, que sobrevivió al naufragio, contó los momentos más dramáticos que los náufragos vivieron a bordo de la embarcación momentos antes de que zozobrara: “Sostenía la mano de mi mujer. Mis hijos se me escaparon de las manos. Intentamos subir al barco (…) Todo eran gritos y oscuridad. No pude lograr que mi mujer y mis hijos me oyeran”, relató entre sollozos Abdulá, según el periódico turco Hurriyet.Se supo que la familia Kurdi procedía de la ciudad siria de Kobani, cerca de la frontera con Turquía y escenario hace unos meses de intensos combates entre los yihadistas del Estado Islámico y las fuerzas regionales kurdas.Abdulá, su mujer y sus dos hijos habían pedido asilo a Canadá, pero fue rechazada en junio por complicaciones con las solicitudes desde Turquía, pero una vez consumada la tragedia, las autoridades canadienses ofrecieron asilo a Abdulá, quien la rechazó. “Era una oferta para que yo pueda ir allí, pero después de lo ocurrido, no quiero ir”, dijo el sobreviviente.Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), solo entre el 1 de enero y el 1 de septiembre de 2015, más de 351.314 refugiados han llegado a las costas europeas y al menos 2.643 han perdido la vida en el mar Mediterráneo. El número de personas que se ven obligadas a buscar refugio sigue aumentando y se calcula que hay 54,5 millones de desplazados por la fuerza en el mundo. Una cifra que está aumentando a un ritmo estrepitoso este 2015. Solo el año pasado, cada cuatro segundos alguien se vio obligado a abandonar su hogar y los niños son quienes más sufren, porque casi la mitad de todos los refugiados son menores de 18 años y cada vez más menores emprenden la huida por su cuenta.. Más de la mitad de todos los refugiados que figuran en el nuevo informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados proceden de cinco países afectados por la guerra: Afganistán, Somalia, Irak, Siria y el Sudán. También se han producido nuevos grandes desplazamientos en Malí y del Congo.Pero ¿qué hacen los países europeos y del resto del mundo para socorrer y mitigar el sufrimiento de miles de seres humanos que huyen en busca de refugio?Mientras los países ricos ponen trabas para dar asilo a los refugiados que tocan sus puertas, por lo que Amnistía Internacional denunció “su reticencia a asumir una mayor responsabilidad económica respecto a la crisis de refugiados”, a pesar de su situación social y económica, los países en desarrollo han acogido al 86% de los desplazados.Además, Estados Unidos y las potencias europeas que suelen defender la libertad de mercado y la total apertura de fronteras cuando se trata de capital financiero, cierran sus fronteras cuando son seres humanos necesitados de protección quienes golpean sus puertas.En ese contexto, es hora de que los países de América Latina, entre ellos Bolivia, abran sus fronteras a los refugiados y a la par exijan a los países europeos que cumplan con las normas internacionales y asuman sus responsabilidades hacia cualquier persona que solicite asilo en su territorio.Ninguna persona decente puede mirar de palco la tragedia que viven los refugiados ni la dramática muerte del niño Aylan Kurdi puede quedar en el olvido, porque los seres humanos “no podemos caer en la globalización de la indiferencia”, tal como reflexionara el papa Francisco.


