Recuperar la identidad cultural

La titánica tarea fue encarada durante el último año y plasmada en una colección producida en el marco del proyecto “Rescate de la Historia oral en lenguas y valores humanos a través de cuentos tradicionales” que consta de 31 cortometrajes, los que serán proyectados primicialmente en...

La titánica tarea fue encarada durante el último año y plasmada en una colección producida en el marco del proyecto “Rescate de la Historia oral en lenguas y valores humanos a través de cuentos tradicionales” que consta de 31 cortometrajes, los que serán proyectados primicialmente en comunidades indígenas.Ulteriormente los audiovisuales se distribuirán a bibliotecas, hemerotecas, unidades educativas y otras instituciones culturales para enriquecer nuestra memoria histórica, se difundirán por los canales Tv Culturas y Bolivia TV, y se compartirán con otros países iberoamericanos.“Este proyecto se inició en el marco de la Constitución Política del Estado, que indica revalorizar y marcar la presencia de las lenguas indígenas en Bolivia. Por eso trabajamos en el rescate de esta riqueza en el país”, aseguró el director de la OEI en Bolivia, César Córdova, quien agregó que “este trabajo fue un poco complicado, ya que tuvimos que identificar a los 36 pueblos que reconoce la Carta Magna”.Es que la complejidad de la investigación antropológica, lingüística y comunicacional asumida dificultó el rescate de los relatos y saberes ancestrales de todas las naciones indígena, originarias y campesinas.  “En dos se aislaron, y en otros ya no hablaban el idioma originario o fue difícil contactar a las personas que conocían su cultura”, señaló Córdova.No obstante, es altamente ponderable el monumental esfuerzo que realizaron los responsables de las entidades antes señaladas, porque esa colección de cortometrajes es única y engrandece mucho más el ya rico patrimonio cultural de Bolivia, ya que constituye un instrumento de reconocimiento y auto identificación. Entre otros relatos orales y cuentos tradicionales rescatados, se pueden señalar títulos como “El encuentro del huaso” (Chacobo), “Los niños del pueblo diferente” (Weenhayek), “El niño de la lluvia” (Ayoreo), “El dueño del bosque y el “Cazador machineri” (Machineri), “La historia de la campana (Canichana), además de “El cuento del cometa” (Mosetén) o “El cuento del tigre” (Mojeño-ignaciano).Y en el contexto de una comunicación globalizada e instantánea que apunta a la estandarización de las culturas bajo la hegemónica cultura occidental, es invalorable rescatar el legado de relatos orales, cuentos tradicionales y saberes ancestrales, para que los hombres den testimonios de vida, expresen su capacidad creativa y preserven los trazos de su historia. La ONU sostiene que esto sólo se logrará a través del patrimonio cultural.Es decir, un patrimonio que es el conducto para vincular a la gente con su historia, que encarna el valor simbólico de las identidades culturales, que es la clave para entender a los otros pueblos y que contribuye a un ininterrumpido dialogo entre civilizaciones y culturas.Para las naciones indígena, originarias y campesinas, el patrimonio intangible representa la fuente vital de una identidad profundamente arraigada en la historia y constituye los fundamentos de la vida comunitaria. Quienes narran en su lengua su cultura en los 31 cortometrajes son los yuracaré, guaraní, weenhayek, quechua, more, baure, itomana, mojeño iganaciano, mojeño trinitario, besiro, ayoreo, guarayo, sirionó, kallawaya, urus, afroboliviana, mosetén. aymara, pueblomovima, cayubaba, canichana, yaminawa,machinerí, mosetén,simanes, yuqui, tacanas, esse ejji, cabineños, pacauaras y chacobo.Sin embargo, la protección de este patrimonio es muy vulnerable debido a su índole efímera, y precisamente por ello resulta todavía más trascendente el rescate del legado de los relatos orales, de los cuentos tradicionales y de los saberes ancestrales de 31 pueblos originarios de Bolivia.Y no debemos olvidar que la historia de los pueblos es el resultado de procesos culturales y sociales, y conocer las huellas de su pasado les permite el acercamiento a sus raíces, les confieren identidad cultural y reafirman el sentido de pertenencia a una sociedad, en este caso a la plurinacionalidad boliviana.


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