Chile anclado en el siglo 19

“Chile está disponible para una visión del siglo 21, pero Bolivia nos quiere dejar anclados en el siglo 19”, señaló el jefe de la diplomacia trasandina, según consta en la cuenta de twitter de la Cancillería chilena.Muñoz criticó la demanda de reintegración marítima que el 24 de...

“Chile está disponible para una visión del siglo 21, pero Bolivia nos quiere dejar anclados en el siglo 19”, señaló el jefe de la diplomacia trasandina, según consta en la cuenta de twitter de la Cancillería chilena.Muñoz criticó la demanda de reintegración marítima que el 24 de abril de 2013 el gobierno nacional presentó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda)  para que este alto tribunal reconozca que fruto de ofrecimientos formales de presidentes y gobiernos chilenos, Bolivia ha adquirido derechos expectanticos y, por lo tanto, obligue a Chile a negociar nuestro retorno soberano al océano Pacífico.Entre tratados,  actas, notas, circulares y memorándums oficiales, en 13 oportunidades Chile ha ofrecido a Bolivia negociar  una salida soberana al mar, al margen del Tratado de Paz de 1904. No obstante, todos los procesos de diálogo entablados fracasaron por la política dilatoria de La Moneda.La demanda boliviana se encuentra en la fase de resolución luego de los alegatos orales que, entre el 4 y el 8 de mayo pasados, las partes expusieron ante ese alto tribunal de justicia de las Naciones Unidas, respecto de la petición chilena de que se declare incompetente para decidir sobre el tema en cuestión. Es decir, que Bolivia permanezca enclaustrada por siempre.En ese contexto, que el canciller Muñoz abogue ahora por la integración de los países suramericanos no pasa de ser un planteamiento demagógico, porque un verdadero  proceso de integración pasa necesariamente porque Chile devuelva a Bolivia su cualidad marítima con soberanía y repare una histórica injusticia que ya lleva 136 años.No obstante, a medida que la demanda boliviana ante La Haya gana el respaldo  de la comunidad internacional, incluso de la Santa Sede mediante el papa Francisco,  Chile se aferra a su tradicional postura de que “no hay nada pendiente con Bolivia” y no muestra el mínimo interés por mejorar sus relaciones con nuestro país.Además, Muñoz invierte a su conveniencia las visiones históricas de ambos países cuando afirma que “Chile está disponible para una visión del siglo 21, pero Bolivia nos quiere dejar anclados en el siglo 19”. En los hechos, Chile es el país anclado en el siglo 19 y no Bolivia. Chile es la nación que constantemente reivindica una guerra de conquista del siglo 19 con la que arrebató a Bolivia un vasto territorio de 120.000 kilómetros cuadrados –rico en recursos naturales como el cobre y el litio– y 400 kilómetros de costa. Es la visión del siglo 19 de Chile la que pretende cerrar todos los caminos que retornen a Bolivia al mar, y es esa visión la que no le permite ver que la mediterraneidad causa enormes daños económicos a Bolivia. Es la visión del siglo 19 de Chile que aboga por la integración, pero manteniendo enclaustrada a Bolivia.Es la visión chilena del siglo 19 la que no le permite ver que en la agonía del siglo 20 y los albores del siglo 21 (1999), Estados Unidos devolvió el Canal a Panamá, en cumplimiento de nuevos tratados firmados en 1977– por los entonces presidentes de Panamá, Omar Torrijos, y de Estados Unidos, Jimmy Carter (1977-1981).Estos nuevos tratados sustituyeron al firmado en 1903 (un año antes de la suscripción del Tratado de Paz entre Bolivia y Chile) por el que Panamá entregó a Estados Unidos a “perpetuidad” la zona del canal interoceánico que atraviesa su territorio.Bolivia no reclama hoy la devolución del vasto territorio marítimo arrebatado por la fuerza de las armas hace 136 años, exige a Chile que cumpla con su palabra empeñada de devolver a nuestro país una salida libre y soberana al océano Pacífico.Por eso, la visión de integración entre los países del Atlántico y el Pacífico del canciller chileno resulta ser muy singular y hasta patética, ya que obvia que toda integración pasa por las necesidades y proyectos comunes, pasa por la solidaridad y la complementación de las naciones, no por visiones ancladas en el siglo 19 como sustenta Chile.


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