Cuenta regresiva para dos bicentenarios
La historia nos cita desde los inti raymi incaicos, pasando por las pompas de monarcas imperiales, hasta las celebraciones de las revoluciones socialistas. En el caso de los Estados modernos con el cumplimiento de sus particulares ciclos se festeja su consolidación, su poder y sus...
La historia nos cita desde los inti raymi incaicos, pasando por las pompas de monarcas imperiales, hasta las celebraciones de las revoluciones socialistas. En el caso de los Estados modernos con el cumplimiento de sus particulares ciclos se festeja su consolidación, su poder y sus esperanzadoras proyecciones. Y ahí viene la celebración de los bicentenarios. Para ellos, las élites sociales y políticas suelen tomar particulares previsiones. No se trata de una fecha más, se trata de la obra de 10 generaciones, de la construcción de una marcada identidad histórica. Y desde hace 18 días para Bolivia corre la década del bicentenario de su fundación. Lo hecho por otros Estados bien puede servir de referencia. Chile preparó la celebración de su bicentenario con un conjunto de obras de infraestructura y políticas orientadas a mostrar su victoria sobre el subdesarrollo. Durante 10 años diversos gobiernos trabajaron en lo proyectado para celebrar el 18 de septiembre de 2010. En abril de ese año, la Venezuela de Hugo Chávez hizo lo suyo consolidando el proyecto de la República Bolivariana. El Gobierno de Evo Morales ha también lanzado ya la Agenda Patriótica del Bicentenario con 13 objetivos que buscan honrar esa singular celebración. El primero anuncia la “Erradicación de la pobreza extrema”, el segundo prevé “la socialización de los servicios básicos con soberanía para vivir bien”, el tercero cita “Salud, educación y deporte para la formación de un ser humano integral”…Los siguientes diez no son menos ambiciosos y abarcan desde la “soberanía científica” hasta la “soberanía alimentaria”. Restan menos de diez años para ello. Pero siempre a propósito de las celebraciones, en el caso de Tarija hay dos cuentas regresivas, dos bicentenarios en curso. Antes que el bicentenario nacional se acerca la celebración departamental más emblemática: el 15 de abril de 2017, bicentenario de la Batalla de la Tablada. Es decir, restan menos de un año y ocho meses para tan magna fecha. Y pese a esa cercanía, lo que aún no queda en claro son las características de las obras y actos que tendrá tan particular celebración. Es más, para empezar, ni siquiera el campo de la batalla de la Tablada ha recibido hasta hoy un mínimo de ornamentación. Indeclinablemente, habrá que prever obras y acciones que demuestren el civismo y amor por la tierra de los tarijeños. Por un mínimo de amor propio, no podemos quedar indiferentes al pago si recordamos lo que hicieron cruceños, chuquisaqueños y paceños en sus respectivos bicentenarios. De hecho, el que Santa Cruz y La Paz hoy figuren en listas internacionales como “ciudades del futuro” tiene mucho que ver con aquellos empeños. Y Sucre ganó desde 2009 una fuerza de atracción turística que dejó muy atrás al resto de las capitales del sur boliviano. En suma, no hay pretexto para olvidar las citas históricas que se vienen. Claro, tanto a nivel central como regional no faltarán quienes empiecen a buscar cierto nivel de excusas en la baja económica que se ha empezado a experimentar. Excusas. Querer es poder, y es más, en este caso es un deber. Ya se debería tener en curso la organización de encuentros en los que autoridades y sociedad organizada proyecten cómo se honrará a Tarija y a la Patria. Es el llamado a marcar hitos de transformación y esperanza. Es la hora de empezar a proyectarlos y concretarlos. No sabemos cuánto de demagogia y cuánto de objetividad cuente en el caso de la Agenda Patriótica 2025, pero resulta loable que priorice los logros sociales. Bastaría que se cumplan sus primeros tres puntos para celebrar dignamente ese bicentenario. En el caso tarijeño, bien se podría dar pasos concretos hacia la concreción de obras a favor de los más necesitados. Sin duda, la mejor forma de honrar 200 años de una gesta es luchando por la igualdad y la justicia social. En última síntesis, ahí se resumen los sueños de Bolívar y del Moto Méndez.


