Industrialización del litio
En presencia de presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales; el gerente general de Recursos Evaporíticos, Luis Alberto Echazú, y el representante de la empresa alemana, Henrich Marx, suscribieron el acuerdo por 33.6 millones de dólares y un plazo no mayor a 10 meses para...
En presencia de presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales; el gerente general de Recursos Evaporíticos, Luis Alberto Echazú, y el representante de la empresa alemana, Henrich Marx, suscribieron el acuerdo por 33.6 millones de dólares y un plazo no mayor a 10 meses para entregar el trabajo encomendado.“Estas inversiones son con nuestra plata, nadie será socio, nosotros seremos los dueños”, enfatizó el presidente Morales.El Jefe de Estado aseguró que el gobierno nacional tiene previsto invertir un total de 925 millones de dólares hasta el año 2019 para industrializar el litio del Salar de Uyuni, la mayor reserva mundial del metal.Por su parte, Marx comprometió “que vamos a hacer el mejor trabajo que se pueda realizar con la mayor calidad posible para el desarrollo de la planta de carbonato de litio y la optimización, si es requerido, de la producción de potasio”.Bolivia, Chile y Argentina concentran más de la mitad de las 40 millones de toneladas de litio que se estima tiene en reservas la Tierra, algo que llevó a la revista estadounidense Forbes a denominar a la región como la “Arabia Saudita del litio”.Según datos de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica de Argentina, Bolivia concentra el 50 por ciento de las reservas mundiales de litio, seguido de Chile con el 25 por ciento, y Argentina con el 10 por ciento.Se prevé que las reservas mundiales de crudo decrezcan de manera progresiva hasta agotarse a mediados del presente siglo, debido al vertiginoso crecimiento de la demanda de petróleo. Esto ha impulsado la búsqueda de fuentes alternativas de energía y el litio es considerado el combustible del futuro para reemplazar, mediante la fabricación de baterías para autos híbridos y eléctricos, a los contaminantes hidrocarburos.Actualmente, las baterías de ion litio se utilizan en dispositivos como cámaras fotográficas digitales, notebooks, smartphones, iPads y netbooks, entre otros, dado su peso liviano, potencia y largo ciclo de vida. Pero el metal también se utiliza en la industria del vidrio y la cerámica, ya que el litio reduce la temperatura de fusión de los materiales produciendo un importante ahorro de energía.A futuro, los expertos estiman que el litio tendrá un significativo desarrollo en la industria del cemento, en las aleaciones de aluminio y en los reactores de fusión nuclear. Es decir, el litio asumirá un rol fundamental en la generación de energía no contaminante a mediados del Siglo 21.La política boliviana de industrialización del litio aprobó que la fase de producción de carbonato de litio esté en manos del Estado, mientras que en la fase industrial de producción de litio metálico y de productos derivados, como las baterías, se asociará con empresas extranjeras.No obstante, a pesar de que Bolivia tiene el yacimiento de litio más grande el mundo en el Salar de Uyuni con una superficie de 10.582 km², Chile –que tiene la segunda reserva del mundo en el Salar de Atacama– es el país que más ha explotado y es el primer productor mundial del metal.En ese contexto, la firma para la elaboración de diseño final de la Planta Industrial de Carbonato de Litio es destacable, porque se trata de un hecho concreto que allana el complejo camino hacia la industrialización, lejos de la explotación del litio como materia prima. Asimismo, es plausible el esfuerzo de científicos y técnicos bolivianos que desarrollaron tecnología nacional para industrializar el litio de Uyuni.Y a diferencia de Chile, que puso en manos del sector privado la explotación de sus yacimientos de litio, la política boliviana prevé el control estatal de esa industria para que los beneficios se distribuyan a todos los bolivianos, es decir, Bolivia mira al litio como industria y no como materia prima como ocurría en el pasado.


