EEUU y el derecho de Cuba

La histórica ceremonia de la iza del pabellón fue encabezada por el secretario de Estado, John Kerry, quien durante su discurso pidió una “democracia auténtica” para que los cubanos “puedan elegir a sus líderes con compromiso y justicia social”. Tres marines izaron la bandera...

La histórica ceremonia de la iza del pabellón fue encabezada por el secretario de Estado, John Kerry, quien durante su discurso pidió una “democracia auténtica” para que los cubanos “puedan elegir a sus líderes con compromiso y justicia social”. Tres marines izaron la bandera estadounidense, no sólo como un relevo simbólico de los tres militares que la habían arriado el 4 de enero de 1961, tras el fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos que intentó derrocar a Fidel Castro, sino como un reconocimiento de la revolución socialista cubana. La fracasada invasión precipitó ese año el rompimiento de las relaciones diplomáticas que fueron restablecidas 54 años después el pasado 20 de julio. Kerry admitió que la política de bloqueo económico hacia Cuba durante más de medio siglo no funcionó porque “no llevaron a una transición democrática en Cuba” y dijo que “después de todo, el futuro de Cuba depende de los cubanos”. “Estamos seguros que éste es el momento de acercarnos dos pueblos (que) ya no (son) enemigos ni rivales, sino vecinos”, agregó Kerry, el primer secretario de Estado norteamericano en realizar una visita oficial a la isla desde 1945.No obstante la recuperación de los lazos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos es sólo el primer paso en el largo camino hacia la normalización plena de sus relaciones bilaterales, porque persisten grandes diferencias y obstáculos que ambos gobiernos deberán allanarlos en los siguientes meses.El más trascendental es la suspensión del  bloqueo económico impuesto el 7 de febrero de 1962 por el entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, contra la mayor isla de las Antillas para derrotar a la revolución socialista.Y si el pasado 29 de mayo, el Departamento de Estado de Estados Unidos excluyó oficialmente a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, el siguiente paso debería ser el levantamiento del bloqueo económico que ha causado a Cuba pérdidas multimillonarias que La Habana calcula en 116.880 millones de dólares desde 1962. Este atentado contra la autodeterminación y la soberanía de los Estados, ha sido condenado 23 veces por una aplastante mayoría de países en la Asamblea General de la ONU. En 2014, apenas Estados Unidos e Israel votaron en contra y tres islas perdidas en el mar se abstuvieron. Una reciente encuesta del Pew Research Center, citado por un editorial del New York Times, desvela que el 72% de los estadounidenses apoya poner fin al bloqueo y que un 55%, que se declararon conservadores republicanos, también lo apoya. Es hora que el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países se enmarque en los principios fundamentales del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, es decir, en la autodeterminación de los pueblos y la no intervención en asuntos internos de otros Estados. El artículo 8 de la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados, aprobada en la VII Conferencia Interamericana celebrada en 1933 en Montevideo (Uruguay), señala que “ningún Estado tiene el derecho de intervenir en los asuntos internos o externos de otro Estado”.Dicho en otras palabras, es inadmisible cualquier intromisión, directa o indirecta y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de un país soberano. Además, la resolución 1514 de la Asamblea General de la ONU, del 14 de diciembre de 1960, declara que “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural”. Así lo interpretaron los cubanos cuando triunfó su revolución socialista. En ese contexto, Estados Unidos tiene un solo camino para el pleno restablecimiento de sus relaciones con Cuba: levantar el bloqueo y obedecer los principios que guían las relaciones entre las naciones civilizadas.


Más del autor