Lucha contra el narcotráfico

Cáceres saludó el encuentro del martes pasado entre el presidente Evo Morales y el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos, Peter Brennan, como el primer paso orientado a restablecer plenamente sus nexos diplomáticos.Señaló que el gobierno norteamericano “dirá en qué área...

Cáceres saludó el encuentro del martes pasado entre el presidente Evo Morales y el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos, Peter Brennan, como el primer paso orientado a restablecer plenamente sus nexos diplomáticos.Señaló que el gobierno norteamericano “dirá en qué área cooperará” y anticipó, aunque no adelantó una fecha, que se conformarán mesas de trabajo para analizar las áreas en las cuales podría ser destinada la asistencia estadounidense contra las drogas ilegales.Las relaciones entre ambos países se deterioraron el 10 de septiembre de 2008, cuando el gobierno boliviano echó al entonces embajador Philip Goldberg, acusado de instigar un proceso sedicioso –calificado de separatista- y de intromisión en asuntos internos. Dos días más tarde, Washington expulsó embajador boliviano, Gustavo Guzmán.En noviembre de 2008, el presidente Morales suspendió las operaciones de la DEA y en mayo de 2013 a USAID, ambas agencias acusadas por presunta injerencia política. Además, también en mayo, Estados Unidos cerró su Oficina de Asuntos Antinarcóticos (NAS), luego de 40 años de presencia en tareas contra el narcotráfico.Tras la salida de la NAS, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, reveló entonces que la ayuda antidroga de Estados Unidos a Bolivia había bajado de 92 millones a 5 millones de dólares anuales durante el  gobierno de Evo Morales, y destacó la nacionalización de la lucha contra el narcotráfico.No obstante que esa nacionalización representó para Bolivia una inversión total de 1.293 millones de bolivianos (181,4 millones de dólares), permitió mejorar las labores de interdicción y erradicación de cultivos de coca excedente, particularmente  en el trópico de Cochabamba y los Yungas de La Paz.En ese marco, entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2015 y en 6.486 operativos, la FELCN confiscó 14,7 toneladas de cocaína, de los que 7,28 son de pasta base, y 7,44 toneladas de clorhidrato de cocaína.También decomisó 28 avionetas, destruyó 1.785 fábricas de droga, 44 laboratorios de cristalización de cocaína y 37 laboratorios de reciclaje, confiscó 57.05 toneladas de marihuana y aprehendió a 2.017 presuntos narcotraficantes.Las fuerzas antidrogas ya erradicaron 5.414 hectáreas de hoja de coca excedente en todo el país (la Ley 1008 manda erradicar ente 5.000 y 8.000 hectáreas anuales), de las que 3.287 en el trópico de Cochabamba, 1.808 en los Yungas de La Paz, 259 en la región de Yapacaní en Santa Cruz, y 49.8 hectáreas en el departamento del Beni.Además, mientras el gobierno de Estados Unidos reitera cada año –desde la expulsión de la DEA¬– que Bolivia no cumple con sus compromisos de lucha contra el narcotráfico, la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC) reconoce el esfuerzo boliviano en la lucha contra ese flagelo social.La cooperación internacional en la lucha antidroga está basada en el principio de la responsabilidad compartida, es decir, en el compromiso mutuo de las naciones de perseguir objetivos y acciones conjuntas contra la producción, el tráfico y el consumo de drogas ilegales.Por eso, no es coherente con ese compromiso la política antidroga de Estados Unidos respecto de Bolivia, porque mientras por un lado redujo de 92 millones a 5 millones de dólares anuales su ayuda antidroga, por otro descertifica los esfuerzos bolivianos en su lucha contra el narcotráfico, una visión contraria a la que sustenta la UNODC, que valora y destaca la lucha contra las drogas en Bolivia.En ese contexto, si Estados Unidos –el principal mercado de las drogas ilegales- acuerda encarar junto a Bolivia la lucha contra las drogas ilegales, asumirá que al narcotráfico hay que derrotarlo de manera conjunta, con el esfuerzo compartido de los Estados, con la tecnología más moderna y en el marco del respeto a la soberanía de los pueblos.


Más del autor