Un niño torturado
Las crudas imágenes muestran cómo la inconmovible mujer flagela al niño echándole agua fría desde una manguera conectada a la pileta en su patio, mientras su víctima, entre gritos y sollozos, le implora que deje de hacerlo. “Ya no mami, ya no quiero…”, se escucha clamar al niño en el...
Las crudas imágenes muestran cómo la inconmovible mujer flagela al niño echándole agua fría desde una manguera conectada a la pileta en su patio, mientras su víctima, entre gritos y sollozos, le implora que deje de hacerlo. “Ya no mami, ya no quiero…”, se escucha clamar al niño en el audio de la filmación. “Cállate carajo...”, responde la mujer.Según la trabajadora social de turno de la Defensoría 24 horas, Jimena Espinoza, una llamada telefónica les alertó sobre la circulación del video en las redes sociales y el autor de la filmación no se habría identificado.No obstante, hechas todas las investigaciones y una vez establecida la identidad de la madre agresora como Lidia Q., quien se encuentra embarazada de cinco meses, funcionarios de la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia de El Alto rescataron de su escuela al niño maltratado, y de su domicilio a sus dos hermanos menores: una niña de cuatro y un niño de dos años de edad.Vecinos de la zona 16 de Febrero corroboraron que permanentemente se escuchaban los gritos y el llanto de los niños, por lo que se presume que el maltrato también era constante.Y ante la denuncia de los vecinos, la secretaria municipal de Desarrollo Humano, Nancy Conde, anunció que los niños serán evaluados por un médico forense para establecer posibles daños físicos por los maltratos recibidos, y por un especialista para determinar si hubo daños psicológicos.“Estos datos, el video y las declaraciones de los menores nos servirán para determinar el grado de abuso al que eran sometidos, la señora también debe someterse a una evaluación psicológica y quizás a un tratamiento”, aseguró al respecto Conde.En tanto que la mujer sorprendida mientras flagelaba a su propio hijo esbozó en su defensa que el niño presuntamente le había robado 15 bolivianos y que lo castigó “para evitar que sea un ladrón”.El maltrato contra niñas y niños se expresa en los niveles sostenidos de violencia física, sexual y psicológica, el abandono y la explotación que sufren muchos desde su más tierna infancia. Según datos del Defensor del Pueblo, en 2014 se registraron 73 infanticidios, 326 casos de violencia sexual, de ellos 33 son los casos de violaciones a niñas y niños menores de 12 años y adolescentes varones; el resto son mujeres.Entre enero y julio de 2015 se reportaron 29 infanticidios, 232 hechos de violencia sexual y dos suicidios, y 33 casos dentro de trata de personas.La violencia en contra de nuestras niñas y niños viola flagrantemente sus derechos constitucionales y evidencia una realidad lacerante en la que los pequeños conviven con sus progenitores, quienes, en su rol de jueces inquisidores medievales, los castigan severamente ante la más leve falta que pudieran cometer.El parágrafo II del artículo 146 de la Ley Nº 548, Código Niño, Niña, Adolescente, prescribe que “la niña, niño y adolescente tiene derecho al buen trato, que comprende una crianza y educación no violenta, basada en el respeto recíproco y la solidaridad”.Y agrega que la madre y el padre “deben emplear métodos no violentos en la crianza, formación, educación y corrección” y prohíbe “cualquier tipo de castigo físico, violento o humillante”.En ese contexto, la versión de la madre agresora en sentido de que flageló a su pequeño hijo para “evitar que sea un ladrón”, es sólo una excusa desesperada al verse descubierta infraganti en la comisión de un delito sancionado por nuestras leyes.Y si el artículo 142 de la Ley 548 manda que “las niñas, niños y adolescentes no pueden ser sometidos a torturas ni otras penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”, las autoridades jurisdiccionales están obligadas a asumir el conocimiento del caso para sancionar a Lidia Q. con todo el rigor de la ley, porque no es posible que a título de medidas disciplinarias o educativas un indefenso niño sea cometido a una sesión de tortura y de extrema violencia.


