Tras los restos de Marcelo
A tiempo de enseñar a los periodistas un sobre manila, Frank Campero señaló que “acá no solamente está el croquis sino una ayuda memoria y una declaración del coronel Roberto Melean que dice que a Marcelo Quiroga Santa Cruz le rompieron la columna, que está partido en dos, está en una...
A tiempo de enseñar a los periodistas un sobre manila, Frank Campero señaló que “acá no solamente está el croquis sino una ayuda memoria y una declaración del coronel Roberto Melean que dice que a Marcelo Quiroga Santa Cruz le rompieron la columna, que está partido en dos, está en una bolsa nailon, justamente en una caja de piano”.En 1980, Roberto Melean –hoy cliente del abogado Campero- era comandante del Batallón Topater de Oruro, fue dado de baja por las Fuerzas Armadas y sentenciado en 2008 a una pena de 30 años de presidio en la cárcel de Chonchocoro (La Paz) por el asesinato y la desaparición del universitario Renato Ticona, el 23 de julio de ese año.El abogado indicó que mediante una comparación digital se estableció que el croquis coincide con los puntos de referencia de la hacienda del fallecido ex dictador Hugo Banzer, ubicado en San Javier (Santa Cruz), y anunció que será publicado una vez sea entregado al fiscal General del Estado, Ramiro Guerrero.El pasado 28 de julio, Melean contó que “un día le dije (a Arce Gómez): ‘mi coronel, usted ya es de edad, puede fallecer y todos los secretos que tiene van a quedar en la nada’. Él me manifestó: ‘Usted se va a hacer cargo de esto. Yo te lo voy a dejar a vos’, y en mi celda dibujó, firmó y me entregó el croquis que lo tengo. Hace unos dos años fue esto”.Hace 35 años se desató el más sangriento de los 189 golpes de Estado de la atribulada historia política de Bolivia. El 10 de octubre de 1982, la lucha del pueblo recuperaría la democracia que hoy lleva 33 años de vigencia ininterrumpida.El cruento golpe del 17 de julio de 1980 tuvo dos objetivos: impedir que el candidato izquierdista Hernán Siles Suazo (UDP), quien, el 29 de junio de ese año y con el 34 por ciento de los votos, ganó las elecciones por tercera vez consecutiva, asumiera el poder; e impedir el juicio de responsabilidades contra la dictadura de Hugo Banzer (1971-1978) que impulsaba Marcelo Quiroga Santa Cruz en el Congreso Nacional.Según el Observatorio de Derechos Humanos y Políticas Sociales, 2.258 personas fueron víctimas directas de la dictadura de García Meza y un informe de Amnistía Internacional de 2014 señala que durante las dictaduras militares (1964-1982), más de 150 personas fueron desaparecidas, al menos 200 ejecutadas extrajudicialmente y cerca de 5.000 sufrieron detención arbitraria y miles más fueron obligadas a exiliarse. Y los familiares de los desaparecidos no pierden la esperanza de descubrir nuevas pistas que les permita encontrar el cuerpo de sus seres queridos, porque hoy no tienen un lugar donde honrar su memoria y una tumba donde llorar su muerte y pedir justicia.García Meza, Arce Gómez y otros represores fueron condenados a penas de hasta 30 años de prisión y sin derecho a indulto por los delitos que cometieron.Cuando una persona desaparece, hay dos tipos de víctimas: la que desaparece y sus familiares, quienes se debaten entre la esperanza y la desesperación, viven sumidos en la incertidumbre y el dolor, a veces durante toda una vida. El 30 de diciembre de 2014, a los 79 años, falleció María Cristina Trigo, la viuda de Marcelo, sin haber logrado hallar los restos del líder socialista.En ese contexto, con el anuncio de la existencia de un croquis que desvelaría el lugar donde sepultaron los restos de Quiroga Santa se abre una luz de esperanza en el largo túnel de la injusticia. No obstante, sus torturadores y asesinos estaban equivocados si creyeron que con la desaparición de su cuerpo acabarían con el legado Marcelo, porque a 35 años de su asesinato, su memoria está más viva que nunca y nos recuerda que el drama de los desaparecidos es todavía una herida abierta que sólo podrá cerrarla la justicia.


