Narco capitalismo
Desde hace décadas que la imagen narco no tiene nada que ver con el grotesco mediático con que se pretende caracterizarla.Desde tecnócratas cibernéticos, pasando por expertos en diversas ingenierías y empresarios ejecutivos, hasta artistas forman parte, normalmente glamorosa, de ese mundo....
Desde hace décadas que la imagen narco no tiene nada que ver con el grotesco mediático con que se pretende caracterizarla.Desde tecnócratas cibernéticos, pasando por expertos en diversas ingenierías y empresarios ejecutivos, hasta artistas forman parte, normalmente glamorosa, de ese mundo. Pertenecen a uno de los tres mayores negocios del planeta, por lo tanto, no visten ni tienen hábitos de matones de esquina. Pero esa es básicamente la forma, el fondo va de la mano con los trajes, mansiones y autos de lujo que detentan. Por ello, se debería concentrar la atención en los otros escenarios del poder narco. No deberíamos olvidar que semejante negocio no sólo se traduce en los procedimientos para trasladar la droga o para defenderla a bala. Corre demasiado dinero como para reducirse a esa simpleza. Según la Oficina de Drogas y Crimen Organizado de Naciones Unidas, el mayor de los negocios ilícitos, mueve 300.000 millones de dólares al año. Si fuera un país, el Producto Interno Bruto (PIB) de este mercado negro estaría en el puesto 21, justo después de Suecia.Desde siempre, el bonancioso negocio de las drogas ha invadido espacios respetables. La banca internacional se lleva la flor de esas relaciones pues se da modos para asimilar esa megamillonada. Una señal de la dimensión del negocio la citó el investigador colombiano Daniel Mejía al portal RT a mediados de 2014. “El valor de la cocaína colombiana –dijo Mejía- en Estados Unidos y en Europa es de entre 40 y 50 mil millones de dólares, a Colombia entran 8 mil millones”.“Esto es un secreto a voces –agregó-. Todo el mundo sabe que este dinero está transitando por la economía formal no sólo de Europa, sino de EEUU, de Australia, los países del este asiático. Mientras no exista un control a ese lavado de activos, a ese blanqueo de dinero de esas actividades ilícitas, para los países productores y de tránsito va a ser difícil acabar con este negocio”.De acuerdo con el reporte periodístico, los mecanismos de lavado de dinero realizado por Estados Unidos han sido revelados en numerosas ocasiones. Una muy relevante fue en 2008 cuando se conoció del blanqueo de miles de millones de dólares del narcotráfico mexicano por el banco estadunidense Wachovia. Al final el castigo para el banco fue una multa irrisoria. Según el periódico The Observer, no llegó ni siquiera a 2 por ciento de los más de 12 mil millones de dólares que obtuvo en beneficios.Pero el narconegocio crece mucho más allá. Uno de los ejemplos lo proporcionó la agencia Reuters a fines del pasado año. Un cable revelaba la exportación, a través del puerto Cárdenas en Michoacán, de hierro a China. Todo bajo el control del cártel de Los Caballeros Templarios.Las exportaciones del mineral crecieron de un millón hasta 4 millones de toneladas entre enero y octubre de 2013. El cártel dominaba toda la cadena productiva hasta su exportación. Lo que llevó al gobierno mexicano a enviar a la Marina para que “controlara” el puerto.Negocios diversos, de lo más dispares, avanzan. El investigador, Roberto Saviano, uno de los más destacados investigadores de las actividades del crimen organizado, destaca que la economía de la droga, es la primera economía en Italia y en México. Añade que cuenta con tentáculos mundiales que la convierten en narco capitalismo: “Cemento, transportes, la distribución al mayoreo, contratos, camiones, bancos, compra de oro, campañas electorales… son alimentados por las arterias del narcotráfico”.En un tiempo en que se suceden significativas alteraciones en las economías de Sudamérica y Bolivia no estaría demás reflexionar sobre el narcocapitalismo y sus inversiones. Si empresarios bolivianos que tenían el rentable negocio de cisternas ya cedieron a la tentación, vaya uno a saber por dónde más se mueve el narcopoder. Y así como este trabaja con expertos en informática, ingeniería y telecomunicaciones, la lucha del Estado boliviano debería asumir semejantes capacidades de control.


