Fortalecer la democracia, el camino correcto
“No podemos meternos a monitorear y menos controlar programas informativos o espacios de opinión porque estaríamos yendo contra el derecho a la libertad de opinión”, señaló Exeni. No obstante, prometió que el TSE será minucioso “en monitorear la propaganda” y sancionar a quienes...
“No podemos meternos a monitorear y menos controlar programas informativos o espacios de opinión porque estaríamos yendo contra el derecho a la libertad de opinión”, señaló Exeni. No obstante, prometió que el TSE será minucioso “en monitorear la propaganda” y sancionar a quienes vulneren la normativa electoral en esta materia.El artículo 4 del Reglamento de Propaganda Electoral –aprobado antes de la elección de autoridades del Poder Judicial y aún vigente- señala que “los medios de comunicación deben observar y cumplir los preceptos de igualdad de oportunidades, imparcialidad, objetividad y veracidad en las entrevistas a las y los candidatos y en la información periodística”.Aunque el artículo 4 norma el trabajo de los medios en temas electorales en base a principios éticos sobre los cuales los periodistas cumplen su labor informativa, el reglamento advierte con “la inhabilitación para emitir campaña o propaganda electoral en los siguientes dos procesos electorales” a los medios que “violen las prohibiciones establecidas”.Entonces, el anuncio del vocal Exeni –periodista y comunicador social- de ajustar el Reglamento de Propaganda Electoral para garantizar el pleno ejercicio de la libertad de opinión e información, debería ser asumida por los propietarios de medios y por los periodistas en su real dimensión.Es decir, como un desafío para encarar su trabajo con miras al referéndum autonómico del 20 de septiembre, que se realizará en La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Oruro y Potosí, en el marco de la autorregulación y bajo los principios de servicio a la verdad, la justicia, el bien común, el derecho del pueblo a ser informado oportuna y verazmente, el derecho a la réplica y la responsabilidad periodística.Por su parte, el Tribunal Supremo Electoral tiene en el referéndum autonómico en esos cinco departamentos, la primera prueba de fuego en el largo camino para recuperar la credibilidad ciudadana, luego de la profunda crisis que desembocara en la posesión de las nuevas autoridades electorales el 10 de julio pasado.La crisis terminal en el Tribunal Supremo Electoral se desató a mediados de mayo y precipitó las renuncias de sus 7 miembros. Fue el epílogo de un lento y constante proceso de erosión de su credibilidad, ahondado por las desavenencias entre sus integrantes y algunas conductas personales que afectaron la imagen institucional de la máxima instancia electoral del país.En ese contexto, el nuevo Tribunal Supremo Electoral también tiene entre sus desafíos el amparar los derechos políticos y garantizar la libre participación de todos los bolivianos en edad de votar en unas elecciones de manera honesta, limpia y transparente, bajo los principios de igualdad, imparcialidad e independencia. Bajo el principio de igualdad, los vocales electorales deberían generar una competencia electoral justa, que permita a los ciudadanos participar libremente en los comicios; y bajo el principio de imparcialidad electoral, reconocer y velar permanentemente por el interés de la sociedad y por los valores fundamentales de la democracia, supeditando a estos, de manera irrestricta, cualquier interés personal o preferencia política.En tanto que bajo el principio de independencia, los vocales electorales deberían tomar sus decisiones con absoluta libertad y responder única y exclusivamente al imperio de la ley, afirmando su total independencia respecto de cualquier poder establecido.Esto, sumado a la vigencia plena de la libertad de expresión en el marco de los principios deontológicos de la prensa, fortalecerá nuestra democracia.


