Trata de personas, la esclavitud moderna

Aunque no expuso qué acciones concretas asumió al respecto el gobierno boliviano para ubicarlas, repatriarlas y devolverlas a sus familias, la funcionaria se comprometió a desarrollar una exhaustiva investigación para identificar y sancionar a los responsables del delito de trata y tráfico...

Aunque no expuso qué acciones concretas asumió al respecto el gobierno boliviano para ubicarlas, repatriarlas y devolverlas a sus familias, la funcionaria se comprometió a desarrollar una exhaustiva investigación para identificar y sancionar a los responsables del delito de trata y tráfico de personas tipificado por la Ley 263.“Se sospecha que a 230 kilómetros de la ciudad peruana de Puno, hay al menos 2.500 bolivianas víctimas de las organizaciones criminales de tratantes, están en calidad de explotación sexual”, aseguró la funcionaria del Ministerio de Gobierno.No obstante que a priori la cifra que maneja Torrico parece desmesurada, es desgarradora ya que desnudaría la impunidad con la que actuarían las redes criminales dedicadas al rapto de jóvenes mujeres para sacarlas del país y explotarlas sexualmente.Un estudio realizado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) reveló que Bolivia es uno de los cinco países de Sudamérica con más casos de trata y tráfico de personas y según datos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), sólo entre 2013 y 2014 se registraron 5.737 denuncias sobre desapariciones de personas a nivel nacional. La trata de personas priva de su dignidad a millones de seres humanos en todo el mundo, ya que los tratantes engañan a mujeres, hombres y niños de todos los rincones del planeta y los someten diariamente a situaciones de explotación. Si bien la forma más conocida de trata de personas es la explotación sexual, cientos de miles de víctimas también son objeto de trata con fines de trabajo forzoso, servidumbre doméstica, mendicidad infantil o extracción de órganos.La trata es uno de los crímenes trasnacionales más lucrativos y es considerada como el tercer negocio más rentable después del tráfico de armas y el narcotráfico, según reportes de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD). Se estima que las redes de tratantes mueven alrededor de 6.600 millones de dólares al año en América Latina, sobre un total de 32.000 millones de dólares en el mundo, ya que el costo de comprar y vender seres humanos no es muy alto y los riesgos son considerablemente menores comparados con los de traficar drogas o armas.Datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM/Bolivia) y de la OEA señalan que en la red de la trata participan reclutadores, dueños de locales, intermediarios y empleados. Estas personas –por lo general- se encuentran mimetizadas en algunas agencias de empleo, de modelaje y de turismo, empresas de entretenimiento y de transporte, hoteles, casas de masaje, servicios de compañía, bares y centros nocturnos. Y ante la gravedad de esa actividad criminal, el Estado Plurinacional de Bolivia promulgó el 13 de julio de 2012 la Ley Integral Contra la Trata y Tráfico de Personas que castiga hasta con 15 años de cárcel a quienes cometan ese delito, y con 20 años cuando la víctima fuere un niño, niña, adolescente o persona con discapacidad física.En ese contexto, la directora de Trata y Tráfico de Personas prometió que las autoridades de Perú y Bolivia coordinarán acciones para combatir ese delito en La Rinconada para poner a salvo a las mujeres sometidas a esclavitud sexual en ese yacimiento minero peruano.Y para evitar que uno de los dramas más terribles y que deja secuelas irreversibles –como es el robo de un ser querido para ser explotado- golpee a más familias bolivianas, las autoridades deberían implementar la Ley 263 en todos sus alcances y con la mayor drasticidad posible.En tanto que padres y madres de familia estamos obligados a ejercer un mayor control sobre las actividades que realizan nuestros hijos y mantener con ellos una comunicación fluida para que no sean presas fáciles de esas organizaciones criminales y víctimas de una forma de esclavitud moderna.


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