La violencia nunca es una alternativa al diálogo
Ese día, a pocos minutos de haber ingresado a la primera reunión con seis ministros, los dirigentes cívicos en huelga abandonaron precipitadamente el Ministerio de Gobierno argumentando que “no había condiciones adecuadas” y que sus interlocutores “no tenían una verdadera voluntad”...
Ese día, a pocos minutos de haber ingresado a la primera reunión con seis ministros, los dirigentes cívicos en huelga abandonaron precipitadamente el Ministerio de Gobierno argumentando que “no había condiciones adecuadas” y que sus interlocutores “no tenían una verdadera voluntad” para negociar un acuerdo. Tras la salida de los dirigentes y con las autoridades aún dentro del edificio, mineros cooperativistas atacaron el inmueble con cachorros de dinamita y los policías respondieron con el lanzamiento de gases lacrimógenos. La violencia se había impuesto a un incipiente intento de diálogo. Las demandas regionales que enarbola Comcipo y con las que sus dirigentes justifican sus movilizaciones están orientadas a que el gobierno dé soluciones inmediatas a los problemas que aquejan a la ciudad de Potosí, a sus provincias y al aparato productivo de ese departamento. Entre los 26 puntos del pliego se encuentran demandas relacionadas al tema económico, salud, caminos, infraestructura, recursos hídricos, aeropuerto internacional, educación, tierra, traslado de la oficina central de Comibol a Potosí, una fábrica de cemento y preservación del cerro rico, entre otros.Los cívicos potosinos aseguran que el gobierno ha incumplido con varias promesas efectuadas a esa región, por lo que advirtieron que la actual movilización callejera en La Paz y el paro indefinido no serán levantados hasta lograr respuestas concretas a las demandas departamentales.El vicepresidente Álvaro García Linera dijo que de los 26 puntos planteados, sólo 12 son competencia del gobierno y que en cinco de ellos hay avances importantes, pero descartó de plano la construcción de un aeropuerto internacional, por su alto costo, y la fábrica de cemento, que no sería rentable. En tanto que el gerente nacional de Recursos Evaporíticos de Comibol, Luis Alberto Echazú, puso como ejemplo de que el gobierno cumple con Potosí, la inversión de 925 millones de dólares en la puesta en marcha de la planta de litio del salar de Uyuni, proyecto que generará un gran impacto económico y social en ese departamento.Sea como fuere, mientras los dirigentes de Comcipo condicionaron el inicio del diálogo a la libertad de las 51 personas detenidas tras los enfrentamientos del miércoles y advirtieron con una masiva marcha hacia la sede de gobierno, los ayllus norte potosinos amenazaron con cercar la ciudad de Potosí si los cívicos no asisten al diálogo en 24 horas, y el gobierno ratificó que el Presidente no será parte del diálogo. Es decir, el clima de beligerancia no cede.Y ante este panorama, habrá que preguntar a las partes en conflicto: ¿Será tan difícil buscar acuerdos en una mesa de negociaciones? ¿En aras de la paz y la democracia no habrá llegado el momento de ceder en sus posiciones que parecen irreductibles? Además, si el propio papa Francisco abogó por el diálogo para buscar soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas para superar el conflicto marítimo entre Bolivia y Chile ¿por qué los bolivianos no apostamos a dialogar para superar nuestras diferencias antes del enfrentamiento y la imposición?En su reciente visita a América Latina, el Santo Padre dijo que el diálogo no es fácil y que para dialogar se debe decir lo que se piensa y lo que se siente, porque si vas “ajustando lo que vas pensando” el diálogo no sirve.Por eso, dialogar no es negociar, porque negociar es procurar sacar “la propia tajada”; dialogar es asumir el conflicto, porque si no asumimos el conflicto no podemos dialogar nunca. Es decir, dialogar es pensar en la mejor solución que beneficie a todos. Entonces, tanto el gobierno como los dirigentes cívicos deben dialogar y asumir soluciones comunes a las demandas que plantea el pueblo potosino. No deben alimentar el desencuentro entre bolivianos, porque la violencia nunca es una alternativa al diálogo.


