Venta ilegal de productos del subsidio de lactancia
Pero esa prohibición no amedrenta ni por asomo a las personas que los comercializan de manera ilegal, en un flagrante atropello contra los derechos de miles de niñas y niños, cuyas madres –por acción o por omisión- se quitan de la boca alimentos que durante la gestación y en los primeros...
Pero esa prohibición no amedrenta ni por asomo a las personas que los comercializan de manera ilegal, en un flagrante atropello contra los derechos de miles de niñas y niños, cuyas madres –por acción o por omisión- se quitan de la boca alimentos que durante la gestación y en los primeros meses de vida del bebé son de trascendental importancia, ya que de una buena nutrición dependerá su desarrollo óptimo.En ese contexto, un nuevo reglamento que redactaron técnicos del Instituto Nacional de Seguros de Salud (Inases) y que se encuentra en plena revisión en el Ministerio de Salud, intentará evitar la venta ilegal de esos productos.Durante el lanzamiento de un subsidio para las personas de la tercera edad, fue el presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales, quien corroboró este lunes lo que los ciudadanos de a pie ven diariamente en las calles: la venta de productos del subsidio de lactancia, particularmente en horas de la noche, en todas las ciudades del país.“Con el subsidio familiar no sé si estamos dotando exageradamente, es un derecho, pero casi todas las mamás venden este producto. Yo puedo pensar que sobra, que es demasiado y por eso lo venden, porque si faltaría no lo venderían”, denunció Morales.El artículo 45 de la Constitución Política del Estado prescribe que “las mujeres tienen derecho a la maternidad segura con una visión práctica intercultural, gozarán de especial asistencia y protección del Estado durante el embarazo, parto y en los periodos prenatal y posnatal”.Y en el marco de ese mandato constitucional, todas las mujeres bolivianas que cuentan con un seguro social y a partir del quinto mes de embarazo, acceden al subsidio de lactancia prenatal de 1.656 bolivianos en productos; al subsidio de natalidad por el mismo monto, pero en efectivo, por cada hijo nacido vivo; y de 12 subsidios de lactancia en productos –por el valor de un salario mínimo nacional- a partir del primer mes del nacimiento de su hijo.Y es el Estado, a través del Inases, el que selecciona a las empresas proveedoras y distribuidoras del subsidio de lactancia y aprueba la compra –con aportes de los empleadores- de una variedad de alimentos sanos y nutritivos en base a parámetros establecidos por el Ministerio de Salud.Quesos, cereales naturales, fideo fortificado, arroz, api, linaza molida, castaña, quinua real, aceite, frejol, mantequilla, miel de abeja, yogurt bebible, jugos naturales, palmito, sopa deshidratada, maní natural, mermelada, gelatina fortificada, yogurt en sobre, arveja enlatada y barras de chocolate silvestre con leche, entre otros, conforman el paquete de alimentos del subsidio de lactancia.En ese contexto, quienes lucran con la venta de los productos del subsidio de lactancia de manera ilegal, parecen ignorar que durante los 12 primeros meses de vida, un bebé triplica su peso y su estatura aumenta en un 50 por ciento gracias a la leche materna y a una alimentación complementaria sana y rica en nutrientes. Entonces surge la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que existan padres que permitan la venta del subsidio de lactancia, si uno de sus principales objetivos es evitar la deficiencia de hierro en la madre y la descalcificación, ya que el bebé toma todo lo que necesita de su progenitora a expensas de la propia salud de la mamá?La universalización del subsidio de lactancia daría mejores posibilidades de vida a todas las madres y bebés desde los primeros meses de gestación, ya que una mujer en buen estado nutricional dará a luz un bebé saludable, con buen peso y buena talla. Por eso es inadmisible que personas inescrupulosas lucren con los alimentos destinados a mejorar la nutrición de las propias madres gestantes y de sus hijos, antes y después de su nacimiento, y es de esperar que ese nuevo reglamento del Inases logre lo que hasta hoy parece una misión imposible: evite la venta de alimentos destinados al consumo del binomio madre-hijo.


