¿Y ahora qué hacemos señor ex gobernador?
Baste recordar la repetidísima alegoría bíblica de los siete años de vacas flacas y los siete de vacas gordas. Y en Tarija no fueron siete, sino por lo menos diez.A partir del año 2005 empezó una de esas épocas que todo el mundo sueña, que todo el mundo pide, pero que no todo el mundo...
Baste recordar la repetidísima alegoría bíblica de los siete años de vacas flacas y los siete de vacas gordas. Y en Tarija no fueron siete, sino por lo menos diez.A partir del año 2005 empezó una de esas épocas que todo el mundo sueña, que todo el mundo pide, pero que no todo el mundo recibe. ¿Quién así nomás ve sus ingresos multiplicados más de 33 veces (de 18 millones de dólares, en 2004, a más de 600 millones, en 2014)? Imagine, carísimo lector, que de pronto sus ingresos comenzasen a incrementarse hasta 33 veces. Si su sueldo actual es de 600 u 900 dólares, crecería hasta 19.800 ó 29.700 dólares respectivamente. ¡Se imagina ese sueldazo!Sin duda, cualquier alma sensata invertiría esos ingresos en emprendimientos más o menos seguros. Buscaría tener rentas, algún negocito, quién sabe si producir algo en el campo… Por lo menos habría comprado un par de taxis y un departamentito para alquilar, y ya recibiría sus réditos. Es seguro que intentaría asegurar una dinámica de ingresos que garanticen su futuro porque sensatamente sabría que los otros cualquier día podrían caer. Claro, con diez años a ese ritmo, es seguro además que ya habría dotado de buenos servicios y espacios a la casa. Es muy probable que hubiese garantizado la educación de los hijos y, por supuesto, un buen seguro de salud. Incluidos algunos humanos desbordes, gastos insulsos e inversiones fallidas; con diez años de altos ingresos, cualquier ciudadano normal, aseguraría algo o mucho su porvenir. Pero, tras la década de la era del gas, Tarija no ha superado la mayoría de sus más elementales necesidades. Don Lino Condori y sus colaboradores empezaron hace semanas a cantar el verso de que las obras no se miran, pero están…”en el campo”. El ex gobernador incluso ha instado a la población a visitar las provincias con calculadora en mano y cuadrar dinero con obras. Parece una broma cruel de don Lino: ¿por qué caminos tendrían que movilizarse los hipotéticos ciudadanos dispuestos a hacer esos cálculos? Sí, fue tan alarmante la gestión pasada que ni caminos hizo. ¡Más de 15 mil millones de bolivianos administrados y Tarija aún no tiene siquiera su carretera al Chaco! Y si esos ciudadanos porfiaran en su cometido, tendrían que cuidar muchísimo su salud e integridad física para librarse de un suplicio hospitalario medieval. ¡Más de 15 mil millones de bolivianos administrados y Tarija cuenta con un vetusto hospital regional que se cae a pedazos!Es a esa miseria de hospital donde llegan los supuestos beneficiarios rurales cada vez que la enfermedad o la tragedia tocan sus puertas. Ellos, trajinando adoloridos las calles de la capital, deben además soportar hedores, no sólo de la corrupción política, sino de las lagunas de oxidación. ¡Más de 15 mil millones de bolivianos administrados y en Tarija no se pudo construir un básico sistema de alcantarillado!Claro, la falta de obras no sólo marca a la gestión Condori. Hay una buena danza de millones que ensombrece profundamente a su antecesor, Mario Cossío. El gobernador fugado suele mandar mensajes y hablar de “su” Tarija y de cómo la extraña. Pero suena a Herodes tocando el arpa mientras ardía la Roma que él mandó a incendiar. ¿Acaso no fueron políticos paraguayos que simpatizaron con Cossío quienes reconocieron que éste les financiaba campañas electorales? ¿Acaso no fueron sus propios allegados quienes han denunciado o admitido gravísimas irregularidades en diversos proyectos? ¿Qué obra importante dejó tras haber administrado los primeros cinco años de la era del gas y casi 6.000 millones de bolivianos?Y ahora los precios del gas empezaron a bajar y los anuncios de recortes y déficit a emerger. No sólo eso, se sabe ya de la declinación productiva de los megacampos tarijeños. Se sabe que serán reemplazados por el megacampo Incahuasi ubicado en Chuquisaca. ¿Qué se sembró con la plata del gas para tener ingresos en el futuro? Turismo, sociedades estratégicas, producción agropecuaria, industrias, fondos de estabilización, etc. es lo usual en diversas partes del mundo.¿De qué vivirá Tarija si, como se empieza a temer, la era del gas le dice adiós? Especialmente, don Mario y don Lino tienen la palabra.


