La democracia, a 35 años del golpe de García Meza
fue planificado desde seis meses antes y contó con el respaldo de un sector duro de las Fuerzas Armadas, paramilitares, empresarios y tuvo el “visto bueno” de la Embajada de Estados Unidos.Un alzamiento militar en la ciudad de Trinidad en contra del gobierno democrático la mañana de ese...
fue planificado desde seis meses antes y contó con el respaldo de un sector duro de las Fuerzas Armadas, paramilitares, empresarios y tuvo el “visto bueno” de la Embajada de Estados Unidos.Un alzamiento militar en la ciudad de Trinidad en contra del gobierno democrático la mañana de ese día, precedió a la toma del centro de la ciudad de La Paz por tanques y comandos paramilitares, mientras los jefes golpistas obligaban a la presidenta Gueiler a renunciar a su mandato.A bordo de ambulancias de la Caja Nacional de Seguridad Social, los paramilitares asaltaron la sede de la Central Obrera Boliviana (COB) –ubicada en el paseo de El Prado-, donde se reunían los miembros del Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (Conade), y las dos primeras víctimas fueron el minero Gualberto Vega Yapura y el diputado Carlos Flores Bedregal.En tanto que el primer secretario del PS-1, Marcelo Quiroga Santa Cruz; el dirigente de la COB, Simón Reyes, y la representante de la Unión de Mujeres de Bolivia y activista de derechos humanos, Gladys de Solón Romero, resultaron heridos. Quiroga sería luego ejecutado y su cuerpo engrosaría la lista de 134 desaparecidos durante las dictaduras militares (1964 - 1982).Según el Observatorio de Derechos Humanos y Políticas Sociales, 2.258 personas fueron víctimas directas de la dictadura de García Meza (1.873 varones y 385 mujeres).De ellos, 36 varones y cinco mujeres fueron asesinados, cuatro varones asesinados y desaparecidos, un hombre fue torturado y asesinado, 119 varones y cuatro mujeres desaparecidos, 962 varones y 90 mujeres detenidos, 673 varones y 285 exiliados, cinco varones detenidos y torturados, ocho varones y una mujer heridos, nueve varones heridos y torturados, un hombre fue secuestrado, otro torturado, tres varones secuestrados y torturados, y 51 personas corrieron un destino incierto.Entre los asesinados figuran ocho dirigentes del MIR, quienes fueron acribillados por paramilitares el 15 de enero de 1981 en una casa ubicada en la calle Harrington del barrio de Sopocachi de La Paz. La única sobreviviente fue Gloria Ardaya.El cruento golpe de Estado del 17 de julio de 1980 tuvo dos objetivos: impedir que asumiera el poder el candidato izquierdista Hernán Siles Suazo (UDP), vencedor por tercera vez consecutiva de unas elecciones. El 29 de junio de ese año, Siles triunfó con 507.173 votos, es decir, con el 38,74 por ciento. El segundo objetivo fue frenar el juicio de responsabilidades contra la dictadura de Hugo Banzer (1971 - 1978) que impulsaba Marcelo Quiroga Santa Cruz en el Congreso Nacional; la suerte del líder socialista estaba echada.Y a 35 años de la última asonada militar, Bolivia rindió ayer homenaje a la memoria de los mártires de una democracia que marcha fortalecida, la que conmemorará el próximo 10 de octubre, 33 años de vigencia ininterrumpida, el periodo más largo de nuestra historia.La democracia que pretendemos hoy los bolivianos, es aquella en la que el ciudadano no limite su papel al ejercicio del sufragio, sino que asuma un rol protagónico, activo y propositivo dentro de la política, tanto a nivel comunitario, como regional y nacional.Debemos asumir el desafío de crear una sociedad integrada por ciudadanos activos, organizados y preparados para desempeñar un papel dinámico en la escena política; personas a quienes, desde la propia escuela, se les eduque para participar en el sistema político, en la toma de decisiones de carácter público y sean parte del desarrollo del país, porque la democracia es el único sistema político que garantiza la vigencia de la voluntad mayoritaria de un pueblo a través de las urnas.Sólo en democracia podremos construir una sociedad más justa, más plural y con mayor inclusión social, que se reconozca en los valores de la concertación, la tolerancia y la solidaridad. Y éste, sin duda, será el mejor homenaje a quienes lucharon contra las dictaduras y por la libertad.


