La corrupción y el poder del narcotráfico

De acuerdo con la versión de las autoridades mexicanas, el capo huyó por un hueco de 50 por 50 centímetros de profundidad que se comunicaba con un conducto vertical y, éste, con el túnel que fue excavado con el empleo de tractores y excavadoras. Según el periódico Reforma “nadie vio...

De acuerdo con la versión de las autoridades mexicanas, el capo huyó por un hueco de 50 por 50 centímetros de profundidad que se comunicaba con un conducto vertical y, éste, con el túnel que fue excavado con el empleo de tractores y excavadoras. Según el periódico Reforma “nadie vio 3.250 toneladas de tierra”, el volumen de escombros que dejaría el cavar un túnel de esas dimensiones.El jefe narco, quien se encontraba recluido desde febrero de 2014, huyó el sábado por la noche. Es la segunda vez que se escapa de una cárcel de máxima seguridad después de fugarse del penal de Puente Grande, en la ciudad de Guadalajara (oeste de México) en enero de 2001. La versión periodística señala que a las 20.52, hora mexicana (22.50, hora boliviana) de esa noche el reo entró en la zona de las duchas dentro de la estancia 20, en el pasillo 2, donde habitualmente los presos se bañan y lavan sus enseres.Al ver que “El Chapo” no salía, los carceleros entraron y descubrieron el agujero que desembocaba por un conducto vertical de unos 10 metros de profundidad “habilitado con una escalera” para facilitar la huida del narcotraficante. Este conducto comunicaba, a su vez, con “un túnel que se extiende por una longitud indeterminada, pero que en línea recta representa más de 1.500 metros”.Es más, el túnel cuenta con tubería de PVC para ventilación, alumbrado y una motocicleta adaptada sobre rieles como mecanismo de extracción que presumiblemente fue usada para sacar la tierra.En ese contexto, ¿cómo fue posible que el líder del Cártel de Sinaloa y el capo narco más buscado del mundo haya huido de la cárcel más segura de México?Aunque la Procuraduría General de México sospecha de los propios internos y de los 31 empleados del penal, a quienes interrogó en las últimas horas por su posible participación en la fuga de “El Chapo”, pero los hechos apuntan a la corrupción, la complicidad, la impunidad y la debilidad institucional que acosa al Estado mexicano.Según una investigación del diario El País (España), el narcotráfico y la complicidad política van de la mano, al igual que el hampa y la policía. El mercado de las drogas es un mercado robusto, de consumo y rentas altas, capaz de corromper a quien lo persigue y de producir infinitos competidores.México produce y distribuye marihuana, cocaína, heroína y metanfetamina para la mayor parte del mundo y su mayor mercado es Estados Unidos. El tráfico de drogas es una actividad lucrativa para los cárteles mexicanos y generaría ingresos anuales estimados entre 35.000 millones y 45.000 millones de dólares.Además, la violencia del crimen organizado y el narcotráfico han cobrado la vida en los últimos años de al menos 85.000 personas, 8.000 personas desaparecidas y 12 fosas clandestinas fueron encontradas. Es decir, la violencia entre los cárteles rivales y las fuerzas de seguridad llevó a un baño de sangre.En ese contexto, la fuga de “El Chapo” Guzmán habría costado 50 millones de dólares para comprar a los guardias del penal del Altiplano I y a mucha gente afuera, afirmó a Univisión, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alías Popeye, ex jefe de sicarios del fallecido narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria.Según Velázquez –citado por el diario mexicano Excelsior-, es falsa la versión de que el capo narco haya escapado por un túnel, ya que asegura que es imposible fugarse de esa forma de una prisión de máxima seguridad que cuenta con sensores de movimiento, cámaras y sistemas de audio.Sea como fuere, la fuga del narcotraficante más buscado del mundo desnuda la tremenda debilidad institucional del Estado mexicano, pone en jaque a su sistema judicial y coloca en evidencia –una vez más- la corrupción que carcome algunos segmentos de la política y la policía mexicana.Lo ocurrido en México es una muestra del gran poder económico del narcotráfico y una lección para que países como Bolivia fortalezcan y no bajen la guardia en su lucha contra la producción, el tráfico y el consumo de drogas. ¿No les parece?


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