Un desafío para recuperar la credibilidad del TSE

no sólo con la misión de recuperar la credibilidad ciudadana en la máxima instancia electoral del país sino disipar cualquier afinidad política que pudieran tener aquellos con el oficialismo o con la oposición.“La Asamblea Legislativa tiene la potestad de destituirlos, quiero que lo...

no sólo con la misión de recuperar la credibilidad ciudadana en la máxima instancia electoral del país sino disipar cualquier afinidad política que pudieran tener aquellos con el oficialismo o con la oposición.“La Asamblea Legislativa tiene la potestad de destituirlos, quiero que lo sepan. No tienen garantizados los seis años. No quisiéramos tener que volver a usar nuestra facultad de destitución a los miembros del Tribunal Supremo Electoral, y si usamos esa capacidad no será por favoritismo político sino por incumplimiento de una labor institucional”, aseguró García Linera durante la ceremonia de posesión.Los vocales posesionados para un periodo constitucional de seis años son Antonio Costas (ex presidente de la extinta CNE, 2009 - 2010), José Luis Exeni (también ex presidente de la CNE, 2008 – 2009), Katia Uriona (comunicadora), María E. Choque (trabajadora social), Idelfonso Mamani (abogado) y Dunia Sandoval (economista y comunicadora), electos por la Asamblea Legislativa, además de Lucy Cruz, designada en el cargo por el presidente Evo Morales.También fueron posesionados ese mismo día cuatro de los seis vocales suplentes electos por la Asamblea legislativa: Lidia Iriarte,  Hortensia Orellana, Noel Antonio Humboldt y Santiago Sauciri; en tanto que Iván Sergio Kucharsky y Nelly Arista no fueron posesionados porque previamente presentaron renuncia.“Toca al nuevo Tribunal Supremo Electoral, hoy juramentado, llevar adelante de manera inmediata los referéndums de aprobación de estatutos y de implementación de las primeras experiencias de los municipios indígenas”, señaló el Segundo Mandatario tras la posesión de las nuevas autoridades electorales.Producto de una profunda crisis institucional que se tornó en terminal, entre el 27 y el 29 de mayo pasado se precipitó las renuncias de los 7 vocales electorales del TSE, y fue el epílogo de un lento como constante proceso de erosión de su credibilidad, ahondado por las desavenencias entre sus integrantes y algunas conductas personales que afectaron la imagen institucional de la máxima instancia electoral del país.Ante la renuncia colectiva de los anteriores vocales del TSE, el 7 de junio pasado  la Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional  lanzó la Convocatoria pública a postulantes a vocales del Tribunal Supremo Electoral, proceso que luego de cumplir con sus etapas de habilitación, impugnación y evaluación de postulantes culminó con la posesión de la autoridades electorales electas.No obstante, la renuncia de los anteriores miembros del TSE también forzó la postergación de referendos sobre estatutos autonómicos en cinco departamentos del país, los que inicialmente programados para este 12 de julio fueron pospuestos por la Asamblea Legislativa para el próximo 20 de septiembre.Es decir, la primera tarea electoral en la agenda de los nuevos vocales del TSE es la organización y administración de esos referendos sobre estatutos autonómicos en los departamentos de La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Oruro y Potosí.No obstante, la misión de devolver credibilidad al Tribunal Supremo Electoral no solamente pasa por el cambio de autoridades, no es una tarea sencilla ni simplemente administrativa, sino que demanda asumir medidas trascendentales como –por ejemplo- auditar los procesos electorales, esto por la propia reputación personal, el prestigio y la idoneidad de los vocales que formaron parte del TSE.Otro aspecto al que estará atento la ciudadanía es que los nuevos vocales electorales actúen con capacidad profesional, apeguen sus actos a las normas legales y electorales, demuestren con sus actos que el TSE es un poder independiente de los demás poderes del Estado, e implementen una reingeniería institucional que permita cualificar la administración de los procesos electorales.Es decir, el desafío de recuperar la credibilidad ciudadana en el Tribunal Supremo Electoral no sólo es cuestión administrativa sino se constituye en un pilar fundamental de la vigorosa democracia boliviana que se encamina a cumplir, el próximo 10 de octubre, 33 años de ininterrumpida vigencia por la voluntad soberana de su pueblo.


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