Al exterior para “no morir en el intento”
Esto dejó a muchos pacientes con sus tratamientos paralizados. En algunos casos enfermos con cierto nivel de gravedad tuvieron que recurrir al servicio privado; y decimos algunos ya que es bien sabido que las consultas médicas valuadas entre Bs. 150 y 300 no son accesibles para todos. A los...
Esto dejó a muchos pacientes con sus tratamientos paralizados. En algunos casos enfermos con cierto nivel de gravedad tuvieron que recurrir al servicio privado; y decimos algunos ya que es bien sabido que las consultas médicas valuadas entre Bs. 150 y 300 no son accesibles para todos. A los constantes paros se suman las largas filas, las idas y vueltas, las madrugadas y en ocasiones los malos tratos. Los que no tienen dinero tendrán que aguantarlo todo y tal vez “morir en el intento”, y los que tienen recursos podrán acceder a consultas privadas e incluso a viajes al exterior para ser curados de sus dolencias. Se ha conocido, a través de información brindada por empresas de transporte aquí en Tarija, que al menos diez tarijeños viajan a la semana a Salta por motivos de salud. Los principales casos a tratar son las afecciones infantiles como la leucemia o problemas oncológicos y congénitos. Sin embargo, hay también quienes viajan por enfermedades como la diabetes. De acuerdo a médicos que consultó El País eN en Buenos Aires, muchos de los tratamientos son gratuitos en hospitales públicos y la atención a extranjeros no es discriminatoria; tanto que ni siquiera se necesita tener DNI (Documento Nacional de Identidad) para ser tratado. Queda claro que los problemas en Tarija y en Bolivia pasan por la infraestructura, el equipamiento y la falta de especialización. Hay patologías que necesitan de un equipo multidisciplinario y sólo en Santa Cruz hay algunos especialistas para atenderlas, pero ahí salta otro problema LOS COSTOS SON MUY ELEVADOS, más aún cuando de una enfermedad grave se trata. Y sin ir muy lejos, hay otro conflicto para los tarijeños; pues lamentablemente si de cáncer hablamos la tierra chapaca tiene uno de los más altos índices de esta enfermedad. “En Tarija, 11 de cada 100 personas con cáncer mueren por ese mal”, así lo indica un estudio realizado a nivel nacional y basado en información del hospital San Juan de Dios y del Hospital Obrero de Tarija. Sin embargo, lo más lamentable y que ya sabemos todos los tarijeños es que el departamento no cuenta con una unidad completa para tratar el cáncer y menos una sección especializada en menores.Si de niños se trata éstos son derivados a La Paz, Cochabamba o Santa Cruz, y de pronto nuevamente chocamos con la dura realidad. Los hospitales del niño “Olivio Aliaga Uría” de La Paz, “Manuel Ascencio Villarroel” de Cochabamba y el Instituto Oncológico del Oriente Boliviano en Santa Cruz no tienen equipos adecuados, carecen de insumos y tienen limitada infraestructura, lo cual impide que niñas y niños con cáncer reciban un oportuno tratamiento y en algunos casos terminan abandonándolo.A este panorama se suman varias promesas en el ámbito de salud y así salen al escenario departamental dos grandes proyectos. El primero el hospital Oncológico y el segundo el Materno Infantil. Empero, a más de tres años del anuncio de estas construcciones, dichas obras avanzan a paso de tortuga. En el primer caso nos tuvimos que alegrar con el inicio del nivelado del terreno (casi nada) y en el segundo caso (Materno infantil) hay denuncias relacionadas al despido de varios trabajadores de la obra, con lo que ésta quedaría aún más retrasada. Y así… podríamos seguir enumerando las falencias de un espiral que parece no tener salida. De acuerdo a Joan C. March, médico español, un sistema de salud público basado en la evidencia implica tener en cuenta las desigualdades en el acceso a actividades preventivas por parte de los ciudadanos, tener en cuenta la ética como principio valedor de las actuaciones profesionales, respetar la voluntad de los pacientes, evitar la discriminación, trabajar una mayor sensibilidad en la atención, motivar la especialización, disminuir los trámites y formularios, además de aumentar la coordinación. Pero es también fundamental para March concentrarse en las necesidades de la población con el objetivo de mejorar la infraestructura y el equipamiento. Ojalá las nuevas autoridades puedan resolver estos problemas, pasando del discurso a los hechos. Mientras tanto aquí estamos los tarijeños, luchando día a día con nuestras enfermedades, quejándonos en un espacio de una interminable fila de un hospital público o gastando nuestros ahorritos para viajar a Argentina con el fin de hacernos un tratamiento que nos evite “morir en el intento”.


