El Papa pide perdón por los crímenes durante la colonia

fueron las palabras que pronunció el jueves el papa Francisco durante su encuentro con líderes de los movimientos populares e indígenas de todo el mundo, entre ellos el primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, y reconoció que en nombre de Dios se cometieron pecados graves contra...

fueron las palabras que pronunció el jueves el papa Francisco durante su encuentro con líderes de los movimientos populares e indígenas de todo el mundo, entre ellos el primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, y reconoció que en nombre de Dios se cometieron pecados graves contra los pueblos originarios.No obstante, ese pedido de perdón del Santo Padre por las ofensas de la Iglesia Católica y por los crímenes en contra de los indígenas por parte de los conquistadores europeos durante la colonia, fue el segundo expresado por un Obispo de Roma. En 1992 y en República Dominicana, el beatificado papa Juan Pablo II pidió perdón a los pueblos americanos por los sufrimientos que sus antepasados padecieron durante la colonia. Ese año se recordaba 500 años del descubrimiento de América.“Como pastor de la iglesia os pido que perdonéis a quienes os han ofendido, que perdonéis a todos aquellos que durante estos 500 años han sido causa de dolor y sufrimiento para vuestros antepasados y para vosotros”, señaló entonces Juan Pablo II.La denominada conquista de América supuso para los pueblos originarios la destrucción sistemática de sus culturas y su reemplazo por modelos culturales impuestos desde Europa. Esta fue una tarea primordial que justificaba el uso de la fuerza y de cualquier medio para llevarla a cabo.Los conquistadores ignoraron el entramado cultural vigente en los pueblos originarios que sometieron y las jerarquías sociales existentes e impusieron sus propios valores a la par de su ambición desmedida y sus sueños de grandeza que sometieron a diversas formas de servidumbre y de explotación de los indios, a quienes redujeron a un estatus esclavizante reservado para la plebe y los esclavos en el modelo de la estructura social española de aquella épocaEstudios recientes señalan que la campaña evangelizadora de la Iglesia Católica desnuclearizó la estructura social indígena. Los indios eran alejados de sus comunidades promoviendo deportaciones masivas hacia lugares con climas y costumbres diferentes, eran obligados a construir  iglesias y conventos y servir a los religiosos de esas residencias.En 1492 existían aproximadamente 90 millones de indígenas viviendo en América: 66,5 millones en Sudamérica; 13,5 en América Central y 10 millones en Norteamérica. Cien años más tarde el equilibrio demográfico se había roto de tal manera a causa de las guerras, las enfermedades y las matanzas. Según datos de la organización Survival International, en 1592 los habitantes originarios de Sudamérica se habían reducido en 40 millones de personas, y en 1652, de 13,5 millones de indios que habitaban Centroamérica antes de la llegada de los españoles, sólo quedaban 540.000, mientras que en 1692 –en el segundo centenario del desembarco europeo en América- la población indígena total apenas superaba los 4,5 millones de habitantes, aunque la controversia se mantiene sobre la validez de esas cifras.A la explotación infrahumana de los habitantes originarios de América se sumaron las enfermedades que trajeron consigo los conquistadores europeos. Estos males causaron miles de muertes ante la fragilidad biológica de los indios americanos y el resultado fue la muerte de un porcentaje estimado del 95 por ciento de la población nativa americana existente a la llegada de Colón, según los cálculos del ecólogo Jared Diamond.La conquista y la evangelización de América estuvo marcada por la cruz y la espada, ya que en los primeros años de la colonización la evangelización de los indios corrió muy pareja con la conquista militar. En ese contexto, es loable la sinceridad del primer Papa latinoamericano, quien a nombre de la Iglesia Católica pidió perdón a los pueblos originarios por los crímenes cometidos durante la conquista de América.Y es mucho más encomiable que ese pedido de perdón provenga de un Papa con la sencillez y humildad de Francisco, quien reivindicó los derechos de  los más humildes, explotados, pobres y excluidos. “El futuro de la humanidad está en gran medida en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las tres T: trabajo, techo, tierra. ¡No se achiquen!”, exclamó el Pontífice durante su encuentro con los movimientos populares del mundo en Santa Cruz.


Más del autor