Animaladas del hombre a los animales
Sabemos, aunque sólo sea por conciencia innata, o sea por ley natural, que actúa contrario a la dignidad humana aquel que hace sufrir inútilmente a los animales, maltratándolos por divertimento. Por el contrario, también resulta en cierta manera indigno invertir en ellos sumas que deberían...
Sabemos, aunque sólo sea por conciencia innata, o sea por ley natural, que actúa contrario a la dignidad humana aquel que hace sufrir inútilmente a los animales, maltratándolos por divertimento. Por el contrario, también resulta en cierta manera indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los seres humanos. El ser humano es lo primero y debe ser lo primario; puesto que, por encima de su condición biológica, el hombre está llamado a abrirse por el conocimiento a nuevas realidades. También los animales conocen, pero sólo aquellas cosas que les interesan para su vida biológica. Sin embargo, a poco que paseemos la vista por la realidad, vemos un mundo crecido de salvajadas, que nos hace preguntarnos: ¿cuál es la diferencia entre el hombre y el animal? Si luego, además, tenemos en cuenta que ciertos animales irracionales reflejan una variedad de inclinaciones humanas: la zorra, por ejemplo, expresa la perfidia humana; la serpiente, a los que hieren a sus amigos con dardos venenosos; el caballo que relincha, a jóvenes voluptuosos, o la mismísima hormiga diligente sirve para estimular al negligente y al perezoso, la perplejidad nos sobrecoge.


