Hambre y abundancia matan por igual
ni agua para refrescarse los labios y se calla teniendo mucho que denunciar. Son las contrariedades humanas con las que, por desgracia, nos hemos acostumbrado a convivir, cuando debieran alentarnos socialmente y los obstáculos engrandecernos por mera humanidad. Erradicar el hambre como fomentar...
ni agua para refrescarse los labios y se calla teniendo mucho que denunciar. Son las contrariedades humanas con las que, por desgracia, nos hemos acostumbrado a convivir, cuando debieran alentarnos socialmente y los obstáculos engrandecernos por mera humanidad. Erradicar el hambre como fomentar una alimentación sana y suficiente, requiere de unos métodos educacionales y de unas acciones éticas que permitan una explotación respetuosa de los recursos. Si el derecho a la alimentación es un derecho primario que sustenta el derecho a la vida; tampoco es baladí la prevención a la obesidad, que respalda el derecho a la salud, promoviendo el consumo de los alimentos sanos, favoreciendo su accesibilidad y la información sobre los mismos.Se sabe que acabar con el hambre en el mundo no es una utopía. Tampoco lo es el reducir los riesgos de las enfermedades transmitidas o vehiculadas por los alimentos e invertir la tendencia de la obesidad. Hay que pasar del debate a la voluntad de acción. Querer es poder. De nada sirve el “posible desvelo” por la situación del hambre en el mundo.


