El papa Francisco pide coca contra la altura
“Él (papa Francisco) va a arribar a El Alto y se le había ofrecido matecito de coca, cafecito o algo para la altura, pero él nos ha pedido específicamente, lo ha mencionado así, que quiere hacer el masticado de coca, nuestro acullico, como nosotros lo conocemos tradicionalmente”,...
“Él (papa Francisco) va a arribar a El Alto y se le había ofrecido matecito de coca, cafecito o algo para la altura, pero él nos ha pedido específicamente, lo ha mencionado así, que quiere hacer el masticado de coca, nuestro acullico, como nosotros lo conocemos tradicionalmente”, aseguró Machicao.La voluntad del Santo Padre –quien cumplirá 79 años de vida el próximo 17 de diciembre– de acullicar coca para atenuar los efectos de la altura cuando llegue a La Paz es un reconocimiento a las bondades medicinales del arbusto y pone en cuestión la penalización del acullico de la hoja de coca por la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes en 1961.El artículo 49 de esa Convención fijaba un plazo de 25 años para eliminar la práctica del acullico en Bolivia y en otros países andinos, sin considerar que el masticado de coca se realiza desde tiempos precolombinos como parte de sus prácticas culturales y medicinales. Es decir, según esa norma, en 1986 debió haberse erradicado el acullico. En junio de 2011, Bolivia denunció la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes y regresó en enero de 2013 con una reserva sobre el acullico, una vez que sólo 15 de 183 países cuestionaran la solicitud de readmisión.Empero, la ONU recordó entonces que el retorno del país a la Convención de 1961 con la excepción sobre el acullico no significaba que la planta haya sido legalizada internacionalmente, porque continúa en la lista de sustancias controladas al tratarse de la base para fabricar cocaína, y, por lo tanto, su exportación sigue sancionada.Bolivia es el tercer productor mundial de la hoja de coca después de Perú (49.800 hectáreas) y Colombia (48.000 hectáreas). El último informe presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) –en junio de 2014– sobre la erradicación del arbusto señala que entre 2012 y 2013 el país alcanzó una disminución neta de cultivos de la coca en un 9 por ciento, al haber bajado la superficie de 25.300 a 23.000 hectáreas cultivadas.El representante de la UNODC en Bolivia, Antonino De Leo, destacó entonces que “la disminución confirmaba una tendencia decreciente en los últimos tres años”, durante los cuales el cultivo de la hoja de coca se redujo en un 26 por ciento.Además, la despenalización del consumo de la hoja de coca en su estado natural es uno de los objetivos de la política exterior del actual gobierno, pero no obstante el mayoritario apoyo expresado por varios países del mundo a esa demanda la hoja de coca continúa en la lista de sustancias controladas.Para sus detractores la coca es cocaína, ya que sin ella no sería posible la fabricación de la droga. Por ello se oponen férreamente a que en el contexto internacional el acullico sea legalizado y que la hoja de coca salga de la lista de estupefacientes a la que la Convención de 1961 la condenara.En un país pluricultural y diverso como Bolivia, el acullico, el pijcheo o el boleo, como se conoce el masticado de coca, según la región en la que se práctica, se ha extendido por todo su territorio, sin excepción, aunque un importante segmento de bolivianas y bolivianos nunca ha acullicado la hoja. No obstante, no sólo los campesinos de las tierras altas y de los valles hoy consumen la coca en su estado natural, sino que el acullico ha alcanzado a personas de todos los estratos sociales, en todas las ciudades del país.Y en este contexto, que el papa Francisco pida acullicar hojas de coca para atenuar los efectos de la altura de La Paz, se pone al lado de un pueblo que no sólo utiliza el arbusto para el pijcheo, como infusión, en ceremonias ancestrales, fines medicinales y nutricionales, sino que demanda que la hoja de coca en su estado natural sea eliminada de la lista de estupefacientes de la Convención de 1961.


