Identidades con entidad

Las ideas no se persiguen, tampoco se podan. Hay que dejarlas correr como el aire y que sea la vida quién las avive o las apague. Los trágicos momentos actuales que vivimos en todo el planetario, unos desde la abundancia y otros desde la escasez, deben hacernos recapacitar, y en vez de citarnos...

Las ideas no se persiguen, tampoco se podan. Hay que dejarlas correr como el aire y que sea la vida quién las avive o las apague. Los trágicos momentos actuales que vivimos en todo el planetario, unos desde la abundancia y otros desde la escasez, deben hacernos recapacitar, y en vez de citarnos con la fuerza del odio, convendría desarrollar una cultura de diálogo entre las distintas y dispares civilizaciones, compartiendo lo bueno de todas ellas.A veces, la falta de una verdadera voluntad política de las grandes potencias mundiales por resolver los problemas sociales, ocasiona rabias contenidas y dientes apretados. Se necesita pensar globalmente, sobre todo a golpe de corazón. Actuar con prudencia (la madre de toda ciencia viva) y escuchar. Que los pueblos se pueblen de libertad. La respuesta a tantos desajustes está en el verso, en el del amor de amar amor. Eso no cambia. Los labios incandescentes de la ternura siempre fraternizan, son saludables y generan felicidad.


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