La muerte acecha en los andamios
Su muerte engrosó una larga lista de obreros del hormigón armado que fallecieron en los últimos meses en accidentes vinculados a la falta o a las insuficientes medidas de seguridad industrial que protejan su vida.El infortunado trabajador fue identificado como Francisco Cuba, de 25 años de...
Su muerte engrosó una larga lista de obreros del hormigón armado que fallecieron en los últimos meses en accidentes vinculados a la falta o a las insuficientes medidas de seguridad industrial que protejan su vida.El infortunado trabajador fue identificado como Francisco Cuba, de 25 años de edad aproximadamente, quien se precipitó al vacío desde una altura estimada de 20 metros sufriendo un traumatismo encéfalo craneano que acabó instantáneamente con su vida.La muerte de Cuba ocurre en las mismas circunstancias de un número indeterminado de albañiles que perdieron la vida en los últimos meses tras caer de un edificio en construcción. El 23 de mayo pasado, el albañil Héctor Barrionuevo falleció luego de caer desde la parte más alta de una obra en construcción en la zona Ballivián de El Alto. El 2 de febrero, otro albañil murió en la zona Primero de Mayo, al sur de en la ciudad de Cochabamba, luego de electrocutarse con un cable de alta tensión mientras armaba un andamio utilizando un rollo de alambre y caer desde el tercer piso de un edificio también en construcción.La muerte no sólo se llevó la vida de varones sino también de mujeres albañiles. El 29 de agosto de 2014, una mujer de 43 años de edad, que realizaba trabajos de remoción de escombros y limpieza en general, perdió la vida tras caer del cuarto piso de un edificio en construcción ubicado en la avenida América, por inmediaciones de la Plazuela del Arquitecto, en la zona norte de la ciudad de Cochabamba.Otro ejemplo de las precarias condiciones laborales en la construcción de edificios es la trágica muerte de un albañil en la ciudad de Santa Cruz. La tragedia ocurrió el 24 de octubre de 2014 dentro de un condominio ubicado sobre la avenida Roca y Coronado cuando la víctima, Marcial Soliz López, de 35 años de edad, cayó de un andamio del décimo piso, mientras otro albañil logró salvar su vida con la ayuda de sus compañeros.Son cuatro fatales ejemplos tomados al azar que testimonian la vida de personas que dejaron en la orfandad a su familia. Es la muestra de una cruda realidad que diariamente enfrentan los obreros de la construcción, actores de primera línea en un periodo marcado por el boom de las edificaciones, particularmente en las ciudades de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, en ese orden.Según un estudio presentado el 13 de agosto de 2014 por la Cámara Departamental de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), un 52% de las edificaciones nacionales se encuentra en la capital cruceña y el resto se divide entre las ciudades de La Paz, Cochabamba y otras capitales departamentales del interior del país.El presidente de Cadecocruz, Guillermo Schrupp, estimó en unos 500 millones de dólares la inversión en nuevas construcciones en la capital cruceña, una señal tangible de la estabilidad económica que vive actualmente Bolivia. “La construcción es un excelente indicador de la economía y el año pasado hemos tenido un crecimiento récord y eso se ve reflejado en los niveles de construcción que tenemos”, dijo entonces en declaraciones a medios cruceños.El boom de la construcción no sólo beneficia a las empresas constructoras sino también a las empresas importadoras de material de construcción alimentado por la alta demanda de vivienda propia, particularmente por comerciantes de ropa, carne y electrodomésticos, profesionales con salarios elevados, mineros cuentapropistas y una clase media fortalecida económicamente producto de la solidez de la economía boliviana.En ese contexto, se torna dramático que los trabajadores que con sus manos levantan la infraestructura habitacional en Bolivia, diariamente pongan en peligro su integridad física y, en muchos casos, pierdan la vida.Es imprescindible que las autoridades jurisdiccionales tomen cartas en el asunto y asuman las medidas que el caso aconseje. Basta de albañiles que mueren porque trabajan sin las condiciones de seguridad que protejan su vida.


