La eclipse del no ser en un mundo de dominadores
Todo se reduce al dominio de la materialidad, de las finanzas, y lo que es peor, nos dejamos regir por esa realidad que nos destierra, o despoja, hasta del reino de la humanidad. Es evidente, que vivir bajo este contexto irracional, nos lleva a la desesperación permanente y continua. El orden lo...
Todo se reduce al dominio de la materialidad, de las finanzas, y lo que es peor, nos dejamos regir por esa realidad que nos destierra, o despoja, hasta del reino de la humanidad. Es evidente, que vivir bajo este contexto irracional, nos lleva a la desesperación permanente y continua. El orden lo dicta un mercado. La ética la impone un poder avasallador. Lo que da sentido a nuestra vida es el consumo, con sus raciones de mentira y sus dotes de fortaleza. El más fuerte se merienda al más débil como siempre. Ahora más, porque nos creemos mejores, y somos la injusticia andante. Por desgracia, nos hemos situado en un marco de irresponsabilidades, de negocios confusos, de búsquedas absurdas, dejándonos arrastrar por pedestales sin escrúpulos. Así, es imposible desarrollar relaciones de amistad, de diálogo sincero cuando nadie derriba sus intereses particulares, la doctrina del poder se impone y de qué manera, sin contar para nada el ser humano como tal, provenga de donde provenga.


