Personas de paz

Amar lo justo, a pesar de ser la belleza que nos conmueve, es un bien cada día más escaso. Ciertamente, hacen falta muchos más brazos honestos para poder abrazarnos a la auténtica paz. Al día de hoy muy pocas naciones respetan la diversidad. La comunidad internacional cuenta con los cascos...

Amar lo justo, a pesar de ser la belleza que nos conmueve, es un bien cada día más escaso. Ciertamente, hacen falta muchos más brazos honestos para poder abrazarnos a la auténtica paz. Al día de hoy muy pocas naciones respetan la diversidad. La comunidad internacional cuenta con los cascos azules para que protejan a los vulnerables en algunos de los lugares más peligrosos del mundo, pero su ayuda tiene un precio elevado, a lo largo de los más de sesenta años de historia de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, multitud de personas se han quedado en el camino, convencidas de que hay algo tan preciso como el aire, injertar la corriente del corazón a los que injustamente se les niega respirar.La injusticia mayor es caer en las manos de un corazón que no siente. Primero porque la fuente de la paz es el corazón. Y segundo porque quien mira con el corazón sabe ver. Téngase en cuenta que muchas veces hay que mirar dos veces para ver lo justo. Menos mal que la naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad, esa que buscan y rebuscan las personas de concordia.


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