El individuo frente a los dominadores
Los dictadores son una casta terrible y temible, que germinan por doquier espacio, también por las atmósferas que se dicen democráticas y de derecho. Cada día son muchas las personas que pagan una alta factura, hasta la propia vida, por el privilegio de querer ser uno mismo. Cuando se habla...
Los dictadores son una casta terrible y temible, que germinan por doquier espacio, también por las atmósferas que se dicen democráticas y de derecho. Cada día son muchas las personas que pagan una alta factura, hasta la propia vida, por el privilegio de querer ser uno mismo. Cuando se habla de tantos avances, cuesta entender: ¿por qué no puedo gozar a mis anchas del yo —persona— y he de soportar tantas interferencias sobre mí? Desde luego, no hay fundamento alguno para renunciar a las célebres libertades de pensamiento, de conciencia, de reunión o de expresión. Téngase en cuenta que la buena convivencia siempre comienza por la autosatisfacción de cada ser humano. Puede que sea lo que soy por mis raíces, por el lugar en el que vivo, pero soy también mi voluntad de ser yo. Afortunadamente, el querer también lo es todo en la vida. En consecuencia, si en verdad se lleva el lenguaje del entusiasmo consigo, nada se nos resiste, y los opresores acabarán por entregar su furia.


