Tras una nueva esperanza

que hoy es el certamen continental de mayor antigüedad. Antes se denominaba Campeonato Sudamericano de Fútbol, pues sólo incluía a las selecciones de los países del hemisferio sur del continente. Hoy en esta cita futbolera también participan equipos de centro y norte América, de allí la...

que hoy es el certamen continental de mayor antigüedad. Antes se denominaba Campeonato Sudamericano de Fútbol, pues sólo incluía a las selecciones de los países del hemisferio sur del continente. Hoy en esta cita futbolera también participan equipos de centro y norte América, de allí la necesidad de modificar el nombre.      La selección de Bolivia, que juega en el certamen desde 1926, debutará mañana contra la selección de México, en un partido en el que la lógica le da muy pocas posibilidades de triunfo, dado que el fútbol mexicano transita estratos más altos que el nuestro. El fútbol del país azteca experimentó una gran evolución, si bien aún no destaca entre los grandes del continente. Sin embargo, la actual selección boliviana tiene material que nos permite anidar esperanzas, pese a lo sucedido en el partido de preparación frente a Argentina, que nos superó con un amplio 5 a 0. Justo es reparar que el ciclo previo al certamen se encaró con ciertas intenciones de cambio. Tal es el hecho de haber dispuesto una preparación que se prolongó por un mes, cuando antes difícilmente se disponía de algo más de 10 días, tiempo claramente insuficiente para el desarrollo de esa tarea.Nuestro paso por las diversas versiones de la Copa América está muy lejos de inspirar alegrías a los bolivianos, salvo lo sucedido en los años 1963 y 1997, copas en las que salió campeona y subcampeona respectivamente y jugando como local. Sin duda, la primera resultó un hito inolvidable y recurrentemente citado en los medios. Esa vez la selección jugó en las ciudades de La Paz y Cochabamba. Sin embargo, sólo en tres de las 40 competencias restantes, nuestra selección no rondó el fondo de la tabla. Hoy mismo, al encarar el actual certamen, las estadísticas muestran que nuestro último triunfo fue contra México, en 1997.        Sin embargo, además de la ventaja que significa el haber dispuesto un ciclo preparatorio de un mes, que seguramente permitió que jugadores que nunca jugaron juntos se conozcan mejor en beneficio de mejor rendimiento del equipo, justo es subrayar los conceptos que maneja el director técnico Mauricio Soria, algo que seguramente redundará en mejores resultados para el equipo, pues es muy conocido que desarrolla un trabajo de gran nivel profesional.           Todo ello nos permite cultivar alguna esperanza en torno al desempeño de nuestra selección en la nueva versión de la Copa América, en la búsqueda de romper un ciclo futbolístico amargo que –así lo suponemos gran parte de los hinchas– se viene prolongando demasiado tiempo y, de lograrlo, nos permitiría ratificar el ansiado sueño de un logro mayor, la evidencia de un mejor desarrollo humano para todos los bolivianos.                           De allí es que quienes integran la selección de fútbol deben ser conscientes de la necesidad de superar aquellos niveles de juego que hasta hoy se desarrollaron, para salir al campo de juego con capacidad de alcanzar lo que gran parte de nuestros rivales no creen posible: que Bolivia logre victorias y avance más allá de la primera fase del certamen, algo que todos sabemos, será una tarea muy ardua, aunque no imposible. A los hinchas nos toca comprender que quienes nos representan son lo mejor que tenemos, que son los nuestros y que darán todo  de sí en la cancha, que finalmente es lo importante.              “El verde no es un color”, es un poemario de la gran poeta Blanca Wietuchter, título que nos permitimos parafrasear señalando que “la verde no es un color, sino un corazón capaz de unir la esperanza de todos los bolivianos”. Por ello, caro lector, permítanos unir nuestros sueños a los suyos y asegurar que a partir de mañana nuestro equipo destacará y traerá alegrías a estas tierras.


Más del autor