Ante los vicios del mundo
pero que también han acarreado dolorosos conflictos, es preciso poner luz a las muchas sombras que nos vician el planeta. No todo vale. Ya está bien de transitar por caminos que son contrarios a la propia humanidad. Nada importa con tal de obtener un enriquecimiento fácil y rápido. El mercado...
pero que también han acarreado dolorosos conflictos, es preciso poner luz a las muchas sombras que nos vician el planeta. No todo vale. Ya está bien de transitar por caminos que son contrarios a la propia humanidad. Nada importa con tal de obtener un enriquecimiento fácil y rápido. El mercado todo lo compra. Es el gran vicio del mundo. En los últimos tiempos hemos pasado a las políticas de austeridad, a los recortes del gasto público y de la protección social, sobre todo en los países europeos, pero que cada día se extienden más a otros continentes, a pesar de que esta práctica haya tenido un elevado coste humano, especialmente en los niños. Desde luego, si no tenemos en cuenta los grupos desfavorecidos difícilmente vamos a mejorar el bienestar humano de los más vulnerables. A mi juicio, hacen falta otras respuestas más honestas para poder avanzar en la justicia social y no retroceder en un progreso social logrado con tanto esfuerzo. Ahí están las tremendas desigualdades, la desesperación de muchas personas para salir de la miseria, la desilusión de muchos pobres que jamás tendrán la oportunidad de ganarse la vida.


