El medio ambiente

Suena paradójico, pero eso es consecuencia directa del modelo consumista que domina el mercado, en el cual consumir más es una característica patológica incontrolable que propicia la economía extractífera y otros excesos.Porque no hay efecto sin causa y el deterioro del medio ambiente está...

Suena paradójico, pero eso es consecuencia directa del modelo consumista que domina el mercado, en el cual consumir más es una característica patológica incontrolable que propicia la economía extractífera y otros excesos.Porque no hay efecto sin causa y el deterioro del medio ambiente está causado por la deforestación para propiciar agronegocios y por la contaminación que producen los gases de efecto invernadero, que se emiten sin pausa.Eso de declarar un día del año como el del Medio Ambiente se originó, como es usual, en la Organización de Naciones Unidas mediante Resolución del 15 de diciembre de 1972 con la que se inició  la Conferencia de Estocolmo, en Suecia.Como consecuencia de esa resolución, hace casi medio siglo, La Asamblea General de la ONU también aprobó la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).Pero mientras se mantenga este modelo actual consumista, que no solo agota recursos naturales sino que también genera cantidades incontrolables de basura, el deterioro del entorno en el que cada vez vivimos con más dificultad, continuará y empeorará.Basta con una mirada alrededor y de inmediato nos daremos cuenta que la cantidad de vehículos motorizados aumenta sin cesar, y cada uno de esos motores emite gases que se suman a los que ya contaminan el aire y aumentan el efecto invernadero.Dudamos que alguna estadística pueda hacernos saber, por ejemplo, cuantos vehículos motorizados (camiones, automóviles, motocicletas, etc.) se sumarán este año a los que ya congestionan calles y carreteras y que ya son millones.Tampoco se podría saber, con exactitud, cuántos miles de hectáreas de la selva amazónica están ahora dedicadas a cultivos extensivos de soya o a otros agronegocios similares, que tienen como agravante estar usando semillas manipuladas genéticamente (transgénicos).Todo vale cuando se trata de consumir más, sin detenerse a reflexionar en que para eso es indispensable producir más, a cualquier costo, aunque la mayor parte de tales costos los esté asumiendo ese que llamamos medio ambiente,Pero a esa teologízación del mercado se la conoce con el apelativo de “modernidad” y es algo muy impopular oponerse a ella, con riesgo de ser considerado conservadurista o por lo menos anticuado.Por eso, en este Día del Medio Ambiente, más que eventos protocolarios patrocinados por ONG, necesitamos reflexión, mucha reflexión, para tener conciencia de lo que le estamos haciendo a este nuestro planeta.Es posible que de esa manera, reflexionando, comprenderíamos un poco mejor esos que llamamos desastres naturales y que son en gran medida hechura nuestra, de nuestro modelo económico y de nuestro voraz consumismo.Terminamos recomendando la lectura de “Teología del Mercado Total”, que es un libro escrito por Franz Hinkelammert, aunque les advertimos que no es obra fácil de conseguir.


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