Sobre la OEA

La existencia misma de la OEA ha sido cuestionada muchas veces, así como el “panamericanismo” o sea la idea de juntar en una sola institución internacional a todo el continente americano, con Canadá y los Estados Unidos, incluidos, por supuesto.De la OEA se cuestiona no solamente que...

La existencia misma de la OEA ha sido cuestionada muchas veces, así como el “panamericanismo” o sea la idea de juntar en una sola institución internacional a todo el continente americano, con Canadá y los Estados Unidos, incluidos, por supuesto.De la OEA se cuestiona no solamente que funcione en Washington, como una dependencia más del gobierno federal estadounidense, sino la eficiencia de dependencias de la organización, como la Corte internacional de Derechos Humanos, CIDH.Precisamente el presidente del  Ecuador, Rafaél Correa, planteó ante la Asamblea Nacional que en su país equivale al Congreso o Poder Legislativo, que sea creado un Sistema Latinoamericano de Derechos Humanos, que reemplazaría y haría desaparecer a la CIDH.Por supuesto que la propuesta del presidente Correa lleva también implícita la desaparición de la Organización de Estados Americanos, que ha sido mencionada como una entidad obsoleta, que no satisface las mínimas expectativas de las naciones Latinoamericanas y Caribeñas.Para integrar esas nuestras expectativas fue creada, precisamente la CELAC, que incorpora desde su propio nombre la realidad de que existe una Comunidad de Estados en centro y Sudamérica, que no tiene intereses comunes con Estados Unidos ni con Canadá.Después del desatino que fue  la expulsión de Cuba y de la falta de solidaridad con Argentina, a propósito de la Guerra de las Malvinas, la importancia real de la OEA en el continente ha mermado tanto que resulta imperceptible.El presidente Rafaél Correa precisó que CELAC debe reemplazar a la OEA, la cual, dijo, debe quedar solamente como un foro donde se procesen las diferencias entre el bloque regional, con Estados Unidos y Canadá.Finalmente, Correa resaltó los avances democráticos logrados en Suramérica después de las sangrientas dictaduras militares impuestas por Washington en la mayoría de los países de la región hasta mediados de los años 80 del siglo pasado. Sobre esas dictaduras no hace falta reiterar informaciones, porque es de conocimiento público que fueron parte de lo que el gobierno estadounidense llamó “Operación Cóndor” que causó en varios de nuestros países (incluida Bolivia) miles de muertes y desapariciones. Como los derechos humanos deben tener vigencia imprescriptible, es decir que no desaparezcan con los años, todavía estamos en deuda con esas víctimas de la Operación Cóndor, para conocer toda la verdad sobre sus autores materiales y también intelectuales.Crear el Sistema Latinoamericano de Derechos Humanos, como propone el presidente Correa es una buena idea, aunque como efecto colateral desapareciera la OEA, porque da la impresión de que para defenderla no existe buena voluntad.Estos, como repiten todos a menudo, son tiempos de cambio, pero es importante que tales esos cambios los note toda la sociedad, para que no se queden como retórica ideológica, o como otra promesa electoral de las que tanto escuchamos.


Más del autor