El terror
pero de todas maneras es un desastre del cual no se puede señalar culpables, como de otros que aterrorizan.Es el caso de la radioactividad, que no es un fenómeno natural, como los terremotos, sino algo que sintieron países como Japón, cuando lanzaron contra ese país bombas atómicas y que se...
pero de todas maneras es un desastre del cual no se puede señalar culpables, como de otros que aterrorizan.Es el caso de la radioactividad, que no es un fenómeno natural, como los terremotos, sino algo que sintieron países como Japón, cuando lanzaron contra ese país bombas atómicas y que se volvió a sentir con el descontrol del reactor nuclear de Fukushima.Sucede que un pequeño dron, con restos de radioactividad, se posó sobre el tejado de la residencia oficial del primer ministro japonés, provocando no solo alarma sino el natural terror que todo lo radioactivo causa en ese país.Los drones, son vehículos aéreos no tripulados y el que llegó ayer a la residencia del primer ministro japonés llevaba arena de Fukushima para protestar por el uso de energía nuclear, pero otros equipos de esos, tienen una diferente historia.Según noticias reciente, la proliferación de errores del Pentágono y la CIA en ataques con drones en ultramar estimula el sentimiento antinorteamericano y proporciona a estas aeronaves una reputación siniestra, señala el diario The New York Times.Una parte del daño colateral de los golpes de estos aviones teledirigidos es la afectación al sueño del presidente Barack Obama de restaurar el prestigio de Estados Unidos en las naciones musulmanas, añade el artículo firmado por el periodista Scott Shanes.De acuerdo con ese artículo del Times, Obama heredó las guerras de Iraq y Afganistán al llegar a la presidencia, el año 2009, pero inició una tercera contienda con las operaciones encubiertas, mediante la escalada en el uso de drones en Pakistán, Yemen y Somalia.El anuncio del presidente Barack Obama ayer, de que uno de estos ataques en enero pasado contra Al Qaeda en Pakistán, mató a un rehén estadounidense y otro italiano, estimuló muy serias dudas entre los más críticos de este programa.Desde 2002, al menos ocho estadounidenses resultaron muertos por ataques con drones en Pakistán y Yemen, en acciones que también les quitaron la vida a varios centenares de civiles inocentes.Analizando estas informaciones en forma contextual, es comprensible que haya causado alarma ese pequeño dron (con señales de radioactividad) al posarse en la residencia del primer ministro japonés.Pero esa no es toda la información, porque también desde Japón llegan informes de que científicos japoneses detectaron mutaciones genéticas en mariposas cerca de la planta nuclear de Fukushima, dañada tras el terremoto y posterior tsunami de marzo del 2011.Es que los efectos de la radioactividad suelen hacerse visibles solamente muchos años después de haberlos sufrido, y nada descarta que lo que sucede con esas mariposas se pueda repetir en otros seres vivos.Felizmente, el terremoto en Nepal, a pesar de los destrozos y de la lamentable pérdida de vidas (aún no se sabe cuántas) fue un fenómeno natural, y nadie dijo nada sobre ninguna intervención humana que no sea de sincera solidaridad.


