Duele Panamá
pero no solamente porque se hayan enfrentado en sus calles, como enemigos, cubanos que rechazan el gobierno en su país con otros que lo apoyan, ni tampoco porque ex presidentes latinoamericanos hayan hecho el ridículo.Nos referimos a Jorge “Tuto” Quiroga y a los otros, que al no poder estar...
pero no solamente porque se hayan enfrentado en sus calles, como enemigos, cubanos que rechazan el gobierno en su país con otros que lo apoyan, ni tampoco porque ex presidentes latinoamericanos hayan hecho el ridículo.Nos referimos a Jorge “Tuto” Quiroga y a los otros, que al no poder estar en la cumbre presidencial se hicieron decir que deberían buscar un empleo, pero un empleo digno que no interfiera con lo que están haciendo sus sucesores.Todo eso nos avergüenza y duele, porque en Panamá fue donde se reunió, convocado por Simón Bolívar, en 1826 el Congreso Anfictiónico, cuando Panamá era solamente una provincia de la Gran Colombia, que incorporaba a Venezuela, Ecuador y Colombia.Vino luego la historia del separatismo en 1904. Según algunos historiadores, el político José Agustín Arango conspiró en secreto con inversionistas de Wall Street la preparación del movimiento separatista (algo de lo que en Bolivia tenemos ejemplos propios) Se formó una junta revolucionaria clandestina destinada a separar el istmo de la soberanía colombiana, y así poder negociar directamente con Estados Unidos la construcción del primer canal interoceánico.No fue la única vez que Estados Unidos intervino en el destino panameño, en tiempos más recientes, invadió ese país, en 1989, para capturar a Manuel Antonio Noriega, acusándolo de traficar esas drogas que con tanta avidez consumen muchos estadounidenses.Por todo eso nos duele Panamá, que es donde se está realiza ahora la VII Cumbre de las Américas, el evento más notorio de los que suele convocar la Organización de Estados Americanos, OEA, pero de todas formas muy anodino.Concluyamos recordando detalles de esa otra reunión, la del Congreso Anfictiónico que convocó el libertador Simón Bolívar, cuando aún no existía el canal, pero si se notaba el inocultable interés por la integración de una Patria Grande.Dice la historia que Bolivia y Estados Unidos no llegaron a tiempo. Argentina y Chile no mostraron interés y Paraguay no fue invitado. El que entonces era Imperio del Brasil tampoco se interesó, Gran Bretaña envió un observador y los Países Bajos otro.El salón donde fue celebrada dicha convención recibe el nombre de Salón Bolívar y reposa allí una espada del Libertador, junto con los originales “Protocolos del Istmo”, primeros acuerdos firmados por los plenipotenciarios que asistieron hace 189 años.Hoy, la integración real y efectiva de las naciones latino americanas, aunque hayamos avanzado mucho, todavía es un compromiso que está pendiente y lo que está sucediendo Panamá no nos hace avanzar en el cumplimiento de centenario anhelo bolivariano.Por todo eso nos duele Panamá, pero nos obliga a intensificar el esfuerzo integrador, aunque en algunas latitudes de America (en el norte)los intereses prevalecientes sean los contrarios, pues asocian nuestra integración con insubordinación.Las reuniones cumbre (y la de Panamá no es excepción) son esencialmente fenómenos mediáticos y está anunciado que no se suscribirá ningún documento de consenso cuando concluya la que está en su fase final en Panamá.


