Un día como hoy

Bolivia vivió uno de los acontecimientos más destacados de su historia, cuando el pueblo boliviano protagonizó la revolución, que cambió la estructura del país con nacionalización de las minas, reforma agraria y otras acciones fundamentales.El fenómeno comenzó un año antes, cuando el...

Bolivia vivió uno de los acontecimientos más destacados de su historia, cuando el pueblo boliviano protagonizó la revolución, que cambió la estructura del país con nacionalización de las minas, reforma agraria y otras acciones fundamentales.El fenómeno comenzó un año antes, cuando el gobierno desconoció el resultado de las elecciones, en las cuales Víctor Paz Estensoro y Hernán Siles Suazo obtuvieron la mayor votación.Pero el resultado electoral desconocido fue solo la coyuntura, porque la explotación de las minas por la poderosa “rosca” de Patiño, Hoschild y Aramayo, así como el trato indigno al campesinado sin derecho a poseer la tierra que trabajaba eran vicios estructurales.Por eso el pueblo participó en forma activa en la revolución del 9 de abril, que fue mucho más que un movimiento de protesta, porque logró cambios que aunque luego han sido revertidos cambiaron la historia nacional.Eventualmente, la gran minería privada volvió a resurgir por breve tiempo, cuando desde el gobierno, algunos  herederos de la revolución hicieron fortuna con la explotación de algunas minas, pero terminaron mal por su ambición personal.Los agronegocios actuales, que acaparan miles de hectáreas de tierra laboral, son también una deformación de la reforma agraria, pero el campesinado está ahora organizado y si se lo propone puede volver a recuperar la tierra.La revolución del 9 de abril de 1952 logró eliminar la “rosca minera” y también hizo que desapareciera el humillante “pongueaje” dándonos otra concepto de lo nacional, aunque, por supuesto, aún hay mucho por hacer.  Lo que no se puede desconocer es que el 9 de abril fue un momento muy importante en la  historia de Bolivia y que se debe analizar con sentido crítico, pues así como existe lectura  crítica y pensamiento crítico, también es posible la historia crítica.Y pensar que sin los cambios estructurales hechos al calor de la revolución de abril, es muy probable que no se hubiera podido realizar mucho de lo que actualmente caracteriza a nuestro país, como la presidencia de Evo Morales, que nació en 1959, 7 años después.A la nacionalización de las minas todavía le está haciendo falta su industrialización, para que Bolivia realmente se beneficie, con la metalurgia y con la siderurgia, y se puede evitar que los nuevos latifundios desplacen a los campesinos, despojándolos de la tierra.Es que el cambio no es algo estático, que se pueda congelar en algún momento dándolo por concluido, sino algo dinámico, que debemos buscar en forma permanente, sin pausa pero tampoco con prisa innecesaria.El cambio es un paradigma, que caracteriza a las sociedades vitales y la boliviana lo es, como lo demostró aquel 9 de abril del año 1952, y tendrá que continuar demostrando esa vitalidad, porque todavía nos está faltando mucho.Esa no es una cuestión de partidos políticos, sino de conciencia social, es decir un claro sentimiento de lo que es y lo que debería ser nuestro país, ese espacio geográfico al cual también llamamos Patria.


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