El túnel que falta

Claro, varios cientos de ellos también juegan la misma práctica suicida con el monte. Todo por el miserable acabado que demuestra aquella vía internacional como varias otras en el país. Nuevamente, un derrumbe cubrió el túnel de Alarache y la ruta se halla cerrada desde hace tres días....

Claro, varios cientos de ellos también juegan la misma práctica suicida con el monte. Todo por el miserable acabado que demuestra aquella vía internacional como varias otras en el país. Nuevamente, un derrumbe cubrió el túnel de Alarache y la ruta se halla cerrada desde hace tres días. Afortunadamente esta vez la tierra y los pedrones no mataron a nadie, pero decenas y decenas de irresponsables viajeros hacen temer otra desgracia transitando arriesgadamente sobre el derrumbe para llegar al otro cabo de vía. Ninguna autoridad aparece en el lugar para, por lo menos advertirles del peligro.  Si uno visita otras carreteras del país frecuentemente sucede lo propio. Pasó hace un par de meses en Los Yungas paceños y casi paralelamente en el Chapare cochabambino, en el célebre Sillar. Son zonas donde el pavimento o los defensivos se van crónicamente debilitando hasta que llega el día fatal. Muestra de carreteras construidas con presupuestos miserables, diseños pobres y muy medidos y supervisión complaciente. ¡Y encima no faltan autoridades o técnicos que califican esas fallas como irremediables por “la topografía del país”!Se nota que ignoran, voluntariamente, que en el mundo hace décadas, sino años, se construyen vías sólidas y seguras sobre mares, pantanos y arenas.  Se nota que les falta atravesar un túnel del tiempo, de la cultura de la mediocridad y de la visión miserable de la vida.


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